14:50 | El sociólogo Aldo Panfichi aseguró que clubes peruanos carecen de programas de proyección social y solo se centran en comprar jugadores
La Federación Peruana de Fútbol (FPF) y los clubes deportivos no se pueden desentender de la violencia generada entre las barras bravas y deben promover diversos programas con proyección social para reorientar a la juventud y no sólo gastar el dinero en contrataciones millonarias de jugadores y entrenadores, sostuvo el sociólogo Aldo Panfichi, coordinador de la maestría de Ciencias Políticas de la PUCP.
Así como nos han llevado al fracaso en el fútbol (los clubes y la FPF), también nos han llevado al fracaso en temas institucionales porque son clubes reducidos, sin una proyección a la sociedad; ellos han cortado todos los programas por optar en gastar todo el dinero en jugadores y entrenadores que ganan 25 mil, 30, mil o 40 mil dólares mensuales", criticó Panfichi. "No se mira esto (la proyección social) como parte de importante del quehacer de los clubes, que son finalmente organizaciones de la sociedad civil que deberían ser espacios de construcción democrática", expresó en diálogo con Ideeleradio.
Fue al comentar la muerte de un hincha del club Universitario de Deportes ocurrida ayer durante una balacera entre barristas de ese equipo y de Alianza Lima en las inmediaciones de la avenida Zarumilla en el distrito de San Martín de Porres (Lima).
Falta liderazgo político ante problema del pandillaje
Indicó que la falta de liderazgo político para resolver el pandillaje juvenil y la ausencia de una política integral por parte de algunas instituciones del Estado para atender este problema, son las razones principales por las que este flagelo se mantiene vigente.
"La falta de liderazgo político en distintas instancias del Estado también se expresa en la manera en cómo se enfrenta esta situación: de manera policial y criminalizándolo. Sin embargo pienso que no hay una política pública que enfrente el tema de la violencia urbana y cotidiana de una manera integral. Pienso que desde el Ministerio de Educación, del Ministerio del Interior, de la oficina del Primer Ministro, no hay una política en este sentido", refirió.
Agregó que el estado tiene que convocar a las distintas instituciones, a la sociedad civil e instituciones educativas, a fin de elaborar programas de integración. Detalló que si bien la UNICEF ha realizado algunos planes pilotos en el Perú, estos no han sobresalido por la falta liderazgo político, claridad y sofisticación en estas propuestas.
Falta de oportunidades
Finalmente, sostuvo que este problema se desprende muchas veces porque los jóvenes y adolescentes están atrapados en un entorno de violencia donde tratan de sobresalir y crearse un prestigio.
"Son jóvenes que no tienen otros espacios de realización personal, ni de construcción de un estatus que no sea en esta lógica de violencia. Entonces los que se tiene que hacer son programas y políticas que permitan darles oportunidad, abrir espacios de tal manera que ellos puedan tener un apellido, una identidad, un rostro en otro tipo de actividades y espacios que no sea el del más macho, el más violento, etc. Creo que hay que abrir la olla porque hay mucha presión y explosión social", manifestó.