18:32 | Una serie de hechos violentos en esos cuatro países han empañado una semana para el olvido en el deporte rey
Bogotá (EFE).- La muerte llegó una vez más al fútbol de América y en apenas ocho días, desde el 22 de junio, irrumpió agazapada en ataques de fanáticos o pistoleros para silenciar a tres seguidores de equipos en Perú y Brasil, un entrenador colombiano en Panamá y los estadios de Cali y Lima.
El último hecho trágico se produjo el sábado, cuando el entrenador Everth Hinestroza fue asesinado a tiros, presuntamente por un menor de edad en la cancha del estadio Armando 'Pele' Dely Valdés, de la ciudad caribeña de Colón, frente a unos 200 niños, entre ellos su hijo.
El colombiano Hinestroza, de 38 años, dirigía las divisiones inferiores del Millenium Fútbol Club, un equipo de Colón, unos 80 kilómetros al norte de la capital panameña. Las autoridades desconocen los móviles del homicidio y no tienen pistas del presunto asesino.
A raíz de los hechos de violencia que costó la vida a un hincha de Universitario el miércoles pasado y dejaron heridos siete más, las autoridades peruanas decidieron cancelar el clásico entre Universitario y Alianza Lima, que debía disputarse hoy.
El trágico saldo se registró hace cinco días cuando las víctimas fueron atacadas a tiros por fanáticos del Alianza Lima en un cruce de caminos hacia los partidos que disputarían sus equipos en esa jornada.
Nuevas escaramuzas se produjeron entre militantes de barras bravas de ambos equipos el jueves pasado, con un saldo de tres detenidos, lo que determinó que las autoridades de la capital peruana postergaran el encuentro.
En el sureño municipio brasileño de Sao Leopoldo, dos hinchas del Gremio perecieron el sábado en un ataque a tiros que la policía local atribuyó a "rivalidades futbolísticas".
Las víctimas, de 21 y 23 años, cayeron con impactos en la cabeza, al parecer propinados por líderes, ya identificados por la policía, de una facción ultra del Internacional, el más enconado rival del Gremio, equipos que hoy se enfrentaron en partido correspondiente a la octava jornada del Campeonato Brasileño.
En Colombia, un mal partido del Deportivo Cali permitió al Deportes Quindío imponerse a domicilio el domingo pasado por 0-2, lo que desató una furiosa invasión a la cancha de decenas de hinchas 'verdiblancos' y obligó a la policía a exigirse al máximo para impedir la agresión a jugadores y técnicos.
Conjurada una tragedia de grandes dimensiones, las autoridades determinaron que el siguiente partido del Deportivo Cali, también en el estadio Pascual Guerrero, se disputara el miércoles pasado ante el Independiente Medellín a puerta cerrada.
El mismo estadio caleño fue teatro, el 8 de marzo pasado, de una batalla campal protagonizada por fanáticos de la barra brava 'Barón Rojo', del América, que dejó ochenta heridos al término del clásico con el Deportivo Cali, que ese día se impuso por 1-0.