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Los alimentos modificados genéticamente en cuestión

20:43 | Los alimentos modificados genéticamente suscitan dudas sobre sus efectos en la biodiversidad, la salud y la agricultura. Aquí un balance sobre lo que se dice y no se dice de estos productos

Por Nelly Luna Amancio

Los genetistas aseguran que si lográramos juntar en una larga fila todo el ADN de los alimentos --vegetales y animales--que a diario consume la mayoría de la población esta se extenderían por más de 150 mil kilómetros. Un porcentaje desconocido de esta enorme cadena correspondería a productos modificados en un laboratorio: aceites, lácteos, gaseosas y derivados de la soya, el maíz y el trigo. Muchos de los alimentos contienen genes implantados de otras especies que los hacen más productivos y resistentes a las plagas. Son llamados transgénicos.

Desde que en 1994 apareció en los supermercados estadounidenses el primer alimento transgénico, a la fecha su producción ha dado la vuelta al mundo prometiendo cultivos libres de plagas y de mayor rendimiento. Incluso, la FAO asegura que con estos se podría combatir el hambre mundial, pues se están desarrollando, por ejemplo, especies de arroz con más vitaminas. Al otro lado se encuentran los defensores de los alimentos orgánicos, quienes sostienen que la manipulación genética de los alimentos podría traer en un futuro consecuencias desconocidas en la biodiversidad.

En el Perú, consumimos más alimentos con insumos de origen transgénico (importados, claro) de lo que creemos. Desde las galletas y las gaseosas hasta los aceites y los pollos alimentados con comida balanceada. Lo que se está discutiendo ahora es si se debe o no permitir el desarrollo de estas semillas dentro de territorio peruano.

¿Orgánicos y masivos?
El mercado mundial de alimentos transgénicos genera más de 6 mil millones de dólares, casi la mitad se concentra en las semillas de soya, siguen el algodón, la canola y el maíz. El negocio consiste en patentar las semillas de plantas modificadas genéticamente en laboratorio para luego venderlas a los agricultores. Las empresas con mayores inversiones en este campo y que dominan más del 95% del mercado son las estadounidenses Monsanto, Dupont, Syngenta y Aventis.

Uno de los temas más controversiales sobre los transgénicos es el vinculado a los efectos que su consumo continuo podría desencadenar en la salud. Para el representante de la FAO en la región, Luis Izquierdo, los actuales transgénicos "no constituyen un riesgo para la salud" y podrían ser una herramienta para enfrentar la demanda de alimentos. La Organización Mundial de Salud asegura que "no se ha hallado efectos alérgicos con los alimentos transgénicos que se encuentran actualmente en el mercado". No obstante, han pedido mucha cautela y tratar de evitar la transferencia de genes resistentes a antibióticos. También advierte sobre los riesgos de que las plantas transgénicas puedan cruzarse con plantas de origen silvestre, como sucedió en EE.UU. cuando aparecieron rastros de un tipo de maíz que solo fue aprobado para alimentación animal en productos del maíz para consumo humano.

Luis Gomero, de la Red de Acción de la Agricultura Alternativa, señala que el ingreso de estos sería un riesgo para los cultivos orgánicos (de origen natural y libres de pesticidas), como la papa, el café o varios frutales. Precisamente, para evitar lo sucedido en Estados Unidos u otros cruces no deseados muchos países han adoptado estrategias que incluyen una clara separación de los campos donde se desarrollan cultivos transgénicos y cultivos convencionales.

Según Gomero, el cultivo de los transgénicos se hace a grandes extensiones de terreno y contribuye con la pérdida de la diversidad, pues hace que varias zonas cultiven un solo producto. Para el ministro del Ambiente, Antonio Brack, el asunto pasa por defender la producción de alimentos orgánicos (actualmente con cifras crecientes de exportación), antes que de los transgénicos. "El Perú es un banco genético que aún falta explotar y del que todavía se conoce poco", ha dicho.

¿Qué ocurriría si se desarrolla en el país café transgénico (resistente a plagas) y el polen de este se cruza con un café orgánico? "Para evitar eso. No se deberá autorizar el desarrollo de café transgénico en áreas donde se cultiva café orgánico" , dice el jefe del Instituto Nacional de Sanidad Agraria, Juan Risi.

Etiqueta y reglamento
Otro de los temas en torno a la promoción de transgénicos es el reglamento, cuya propuesta está en manos del INIA. Isabel Lapeña, abogada de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, cuestiona que sea esta institución la responsable de controlar la promoción de transgénicos en el país, pues, "son ellos mismos los que están facultados para producir, importar y comercializar semillas". Es decir, serían juez y parte en el control de estos alimentos.

Se sabe que en el reglamento elaborado por el INIA no se está contemplando la necesidad de etiquetar los productos de origen transgénico, tal como ocurre en Europa, Brasil, Japón, México, Canadá, entre otros. "Eso escapa de nuestra competencia, lo tiene que ver Digesa. Solo se contempla los procedimientos de evaluación de proyectos para el desarrollo de transgénicos", precisa Risi.

Los promotores de los trans-génicos dicen que el etiquetado es muy costoso. "Implicaría cambiar todos los sistemas de distribución y producción", sostiene Alexander Grobman, promotor y defensor de estos productos, principal consultor del Ministerio de Agricultura para estos temas y, además, presidente de Semillas Penta del Perú, empresa dedicada a la promoción de cultivos híbridos en el país. El debate recién empieza.

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