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Por: Jorge Luis Cruz / elcomercio.com.pe
Si un terremoto volviera a sacudir Pisco, no habría mucho que derrumbar. A casi un año de la tragedia que destruyó por completo la ciudad, la reconstrucción no avanza. La gente sigue caminando entre el polvo y los escombros hacia sus casas, que ahora son carpas, esteras o pequeños módulos de madera. En diálogo con elcomercio.com.pe, el vicepresidente regional de Ica, Alonso Navarro, sostuvo que si continúa la demora y la desorganización, algunas personas podrían aprovechar el descontento de la población con fines políticos y promover manifestaciones.
En las calles de Pisco circulan volantes anónimos que llaman a una marcha para el 15 de agosto, cuando se cumple un año del terremoto, en protesta por la lentitud con la que avanza la reconstrucción. ¿Cree que hay personas intentando aprovechar el descontento social con fines políticos?
Invoco a la población a que no se deje sorprender por las personas que quieren provocar el caos. Todos reconocemos las deficiencias que hay, pero no considero pertinente programar una marcha para protestar contra el Gobierno en esa fecha. Para muchas personas, ese día representa el dolor por la pérdida de sus seres queridos y sus hogares.
¿Cómo evalúa el proceso de reconstrucción de la región Ica tras el terremoto del pasado 15 de agosto?
Es una reconstrucción bastante pequeña. Hubo muchas promesas y muchos compromisos, pero hay muy poco ejecutado hasta la fecha. Lo que vemos es un grupo de colegios que están siendo reconstruidos pero que no son la mayoría. Los hospitales están todos por empezar su construcción. Ni hablar de las viviendas. Ha pasado un año y la gente sigue viendo su barrio en medio de una catástrofe. Eso no solo perjudica la salud, también afecta el aspecto emocional. Vivir en una carpa es frustrante para cualquier persona.
Pareciera que la reconstrucción avanza desordenadamente...
En su momento dijimos: qué tanto se preocupa el Gobierno por la refacción de calles en Lima para el Foro APEC, cuando hay tres provincias al sur con su población en la calle, en carpas y en casas de esteras. La autoconstrucción de viviendas avanza sin criterios técnicos que vayan de acuerdo a una planificación urbana. Las municipalidades tienen que orientar la construcción de estas casas.
Tras el terremoto se dijo que la remoción de escombros tomaría un mes, pero siguen acumulándose en las calles de Pisco, Ica, Chincha...
El trabajo no fue planificado. La población no abandonó sus casas el mismo día o la misma semana (del terremoto), porque no todos tienen el dinero para hacerlo o para reconstruir inmediatamente sus viviendas. Lo que faltó fue previsión y dar un plazo para hacer esta tarea.
¿Ha empeorado la situación económica y social entre la población damnificada?
Lo que el terremoto hizo fue tumbar las paredes para constatar la condición de vida de muchos peruanos. El terremoto hizo más pobre al que ya lo era y le ha puesto condiciones más duras al que no. La falta de agua, de trabajo y de asistencia humanitaria son problemas previos a la catástrofe que se recrudecieron después de esta.
¿Cuándo podríamos hablar de una reconstrucción completa?
Este proceso tiene para 5 años más, siendo modestos en el cálculo. Si hasta ahora hemos avanzado tan poco, no sería serio decir que este proceso va a concluir en un par de años.