0:45 | El clásico sudamericano se inicia a las 8:00 a.m. (hora del Perú) con la presencia de Lionel Messi y Ronaldinho
Buenos Aires (DPA).- El magro desempeño de los deportistas argentinos en los Juegos Olímpicos de Beijing volcó la esperanza de sus compatriotas en el deporte rey del país sudamericano, el fútbol, pero no son pocos los que, en voz baja, temen que Brasil frustre en semifinales su sueño dorado.
El superclásico sudamericano vale tanto como una final, pero los argentinos lamentan que se dé justo un paso antes del oro, conscientes de que la seleccion brasileña siempre es un desafío, últimamente insuperable ante la paternidad de la "verdeamarelha" sobre la albiceleste.
De las últimas cuatro ediciones del clásico sudamericano, Brasil ganó tres por goleada (4-1 y dos veces 3-0, la última en la final de la Copa América 2007) y empató la restante.
Argentina viajó a China para defender su medalla de oro de Atenas 2004; Brasil, a conseguir su primera presea dorada. Para ambas aficiones, el choque categoriza el torneo olímpico pero implica también un alto riesgo de que su ambición quede en el camino.
¿Tango o samba? ¿Messi o Ronaldinho? En cada corazón argentino late profundo el deseo de un triunfo, quizás tanto como el miedo a que no se consiga y eso se ve en los comentarios previos al partido. Todo es precaución y preocupación. "Hay que trabajar para conseguir un buen resultado", advirtió el comentarista de fútbol Fernando Niembro.
El diario "La Nación" considera en tanto que el equipo argentino "todavía no funciona como tal" y se basa en el rendimiento individual de su máxima estrella, Lionel Messi, porque "Agüero, Lavezzi y los otros delanteros fallan bastante en los metros finales". "Sólo tiene sentido colectivo por chispazos y cuesta ver algo ensayado o predeterminado".
"Ahora viene Brasil y eso deja en claro que las exigencias subirán", advierte. Los hinchas argentinos saben no obstante que estarán bien representados en Beijing. Diego Armando Maradona se ubicará en la tribuna y será la voz de los millones que seguirán, en la otra punta del planeta, gritarán y serán, por 90 minutos, los directores técnicos de la selección argentina frente a los televisores.