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Real Madrid ganó una épica Supercopa española

17:11 | El conjunto blanco se impuso por 4-2 al Valencia, pese a sufrir las expulsiones de Van der Vaart (40') y Van Nistelrooy (73')

Madrid (DPA).- El Real Madrid apeló hoy a la extraordinaria épica para conquistar la Supercopa de España al vencer por 4-2 al Valencia después de jugar el tramo más importante del partido con sólo nueve jugadores.

Hubo emociones fuertes en el primer título de la temporada en España. El Valencia defendía una ventaja 3-2 lograda en la ida, pero cedidó ante la heroicidad del Real Madrid, que sufrió las expulsiones de los holandeses Rafael van der Vaart y Ruud van Nistelrooy.

Ambos equipos salieron con lo previsto. Bernd Schuster, el técnico del Real Madrid, dejó en el banquillo a Robinho, que protagonizó el conflicto de la semana al anunciar su deseo de irse al Chelsea. El brasileño se metió en el banquillo de incógnito, aunque no pudo evitar recibir abucheos de la grada.

El Valencia repitió la alineación de la ida y se le notó que tenía las ideas muy claras en la primera parte. Unai Emery, su técnico, está formando un grupo muy equilibrado, que sabe lo que quiere, y fue el dueño hasta el descanso.

El conjunto visitante situó a cinco centrocampistas y cerró las vías de creación de los blancos, minimizando las aportaciones de Guti y Van der Vaart. No le importó que la defensa blanca sacara el balón porque casi siempre se lo entregó. Y el Valencia se sintió el rey desde el primer minuto.

El Valencia se sentía mejor conforme pasaban los minutos y a los 33' llegó su gol, en una jugada muy bien armada. Los delanteros combinaron y llevaron el balón hasta la frontal del área, desde donde David Silva conectó un sorprendente disparo junto al palo izquierdo de Iker Casillas. El arquero blanco se quedó como una estatua, inmóvil y frío.

El Real Madrid apenas mostró capacidad de reacción y el Valencia situaba el encuentro en su escenario favorito. Mejor todavía se le pondrían las cosas a los 40 minutos, cuando Iturralde González mostró tarjeta roja directa a Van der Vaart por una dura entrada sobre Mata. Fue el peor debut posible del holandés ante su hinchada.

El Valencia manejó el encuentro hasta el descanso ante un desconcertado rival. Antes de mirar a su equipo, la hinchada blanca volcó sus iras sobre el árbitro, al que despidió al descanso con un gran abucheo.

Este Real Madrid es casi el mismo de la pasada temporada, con idénticos defectos y virtudes. Y una de estas últimas es su alto sentido del honor. Regresó al partido a los 50 minutos, con el gol del empate. Guti sacó rápido una falta, Ramos cabeceó hacia el centro del área, Van Nistelrooy remató y Albiol sacó con la mano cuando el balón entraba.

Fue penal, aunque el conjunto blanco encontró motivos para la protesta porque el árbitro no expulsó al defensa del Valencia. Van Nistelrooy transformó y el partido se equilibró.

El Real Madrid puso el encuentro en un escenario en el que suele disfrutar: el desorden. En cuanto a fútbol, Robben fue un puñal, demostrando que es una de las mejores noticias del conjunto blanco en la pretemporada.

El encuentro se volvió loco y el Valencia no conseguía bajar las pulsaciones. Aun con 10 jugadores, el Real Madrid se situaba por encima de su rival. No era por fútbol, sino por corazón.

Y en estas, Iturralde González volvió a acaparar su dosis de protagonismo. A los 73 minutos, mostró la segunda tarjeta amarilla a Van Nistelrooy por una falta que no existió sobre Rubén Baraja. Pero dejó al Real Madrid con nueve jugadores.

Sin embargo, el equipo blanco tiene un carácter indómito y eso le sirve para ganar encuentros imposibles, como el de hoy. Y encuentra un filón en las acciones a balón parado. El Real Madrid culminó la remontada tras un saque de esquina y Diarra remató al larguero, pero Sergio Ramos estuvo atento y se adelantó a todos para marcar desde cerca.

El estadio Santiago Bernabéu se caía y el Valencia no se lo creía: había perdido una ventaja y ante un rival con nueve jugadores. Y la hinchada local encontró más motivos para los aplausos. A los 85 minutos, De la Red vio adelantado a Hildebrand y le superó con un precioso disparo lejano.

El coliseo blanco se quedó al borde del delirio y aumentó su éxtasis con el siguiente tanto del argentino Gonzalo Higuaín, al aprovechar un grave error de la defensa valencianista.

El equipo visitante animó el final del duelo con un gol de Fernando Morientes, pero resultó insuficiente. El Real Madrid había vuelto a apelar a su alto sentido del honor para llevarse el primer título de la temporada.

Su hinchada es masoquista: disfruta con el sufrimiento y con el placer de hacer historia, como es ganar una Supercopa con nueve jugadores.

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