10:39 | Con su tradicional humor, sus ácidos análisis y una sombra depresiva, Bayly presenta a Jaime Baylys, autodestructivo, perezoso y bisexual presentador de televisión cuya vocación es la escritura
Por Yolanda Vaccaro. Corresponsal
MADRID.
El protagonista no solo tiene un nombre tremendamente similar al del autor. Como él, tiene algo más de 40 años y a lo largo de las 410 páginas del relato narra en primera persona una vida notablemente parecida a la del escritor. Y es que probablemente Bayly presenta su novela más autobiográfica y abarcadora. No se concentra en un aspecto coincidente con un episodio de su vida, como sucede con sus novelas "No se lo digas a nadie", "La mujer de mi hermano" y "Los últimos días de la prensa", sino que, mediante la vida de Baylys, cuenta hechos calcados de diferentes etapas de su experiencia.
Así, el protagonista nos presenta cómo vivió, por ejemplo, su estreno en televisión hace 25 años. También explica cómo es su vida actual entre sus programas de televisión, sus constantes viajes de Miami a Lima para ver a sus hijas Lola y Camila, su precaria relación con su novio argentino Martín y sus turbulentas relaciones con su ex esposa Sofía, con su madre y con el resto de sus parientes.
Asimismo, en diferentes pasajes, el relato está salpicado del incidente que le ocasionó al protagonista uno de los mayores distanciamientos de su conservadora familia: Baylys recuerda varias veces aquel beso que le dio frente a cámaras a su amigo Boris Izaguirre (en este caso no hay seudónimo) y que motivó grandes análisis de curas y psicólogos en su Perú natal. Una de las consecuencias --cuenta Baylys-- fue que su padre le mandó un correo electrónico que decía: "Dios perdona el pecado, pero no el escándalo". El protagonista responde: "Sería más honesto que dijeras: 'Yo perdono el pecado, pero no el escándalo'".
Sorpresas y carcajadas
"El canalla sentimental" se lee rápido y con un permanente vaivén entre la sorpresa y la carcajada que generan sus comentarios irónicos sobre sí mismo y sobre los personajes que habitan en su mundo.
Valor sociológico
Los piratas lo conminan a escribir de forma urgente su próxima novela porque sus libros se han vuelto esenciales para su subsistencia, cosa que no paran de agradecerle al tiempo que le dicen: "No seas ocioso, Jaimito". "Gracias por ayudarme con la venta de mis libros", termina diciendo Baylys, y añade: "Estoy conmovido por el desmesurado afecto con que aquellos peruanos encantadores me roban todos los días en ese semáforo tumultuoso de Lima, pero incapaz de verlos como ladrones, pues solo consigo ver en ellos a personas esforzadas que luchan desesperadamente por sobrevivir, a unos promotores incomprendidos de la cultura, a mis lectores más agradecidos y fervorosos, a unos bucaneros sin culpa que creen que me dan una buena noticia al contarme que venden harto mis libros sin reparar en cuestiones tan abstractas como la propiedad intelectual o las regalías de autor".
El Perú, Argentina y EE.UU. son los escenarios en los que se desarrolla la vida de Baylys, personaje consciente de su senda autodestructiva que declara ambivalente: "Soy buena persona, pero no cuando escribo".