9:14 | Ayer el Ejecutivo dijo que no irá a la zona hasta que no cesen las manifestaciones. Protesta ha dejado dos muertos, 75 heridos y casi 100 detenidos
Por Carlos Zanabria / Ricardo León
Por estos días, Tacna y Lima están más alejadas que nunca. Parecía que la huelga indefinida se suspendería ante la posibilidad de dialogar con el Ejecutivo, pero el martes una facción de manifestantes tomó las calles y reavivó la protesta con más violencia.
Sin embargo, ayer el presidente regional Hugo Ordóñez comentó que, en una asamblea con dirigentes que coordinan la huelga, se aprobó iniciar nuevas conversaciones con el Gobierno, pero sin que se suspendan las protestas.
La respuesta desde Lima llegó rápido. El presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon, aclaró que ningún funcionario del Ejecutivo iniciará un diálogo en Tacna hasta que la huelga no haya sido suspendida.
Simon explicó que enviar una comisión a la región sureña, de alguna manera, sería justificar la muerte de dos personas durante los desmanes iniciados por sectores radicales.
Según Ordóñez, además, las demandas son concretas: la derogatoria de la ley que reordena la distribución del canon minero, el cierre de la mina Toquepala, la expulsión de la mina Southern de territorio tacneño, entre otros.
En la reunión entre el titular regional y los dirigentes de base se decidió exigir, por último, el levantamiento del estado de emergencia.
Una jornada tensa
Mientras esta reunión se llevaba a cabo, algunos medios de comunicación locales instaban a la población a salir a las calles a marchar como una forma de rechazo a la violencia. Durante el día se organizaron hasta tres 'cacerolazos'.
Sin embargo, la violencia igual se desató, aunque en menor proporción respecto de los días previos. Los manifestantes bloquearon el tránsito en la ciudad y, según denunció el Ministerio de Salud, sus trabajadores fueron amenazados en las postas donde atendían a los heridos que deja la protesta.
Por la noche se registró un enfrentamiento entre militares y manifestantes en Gregorio Albarracín, quienes pretendían quemar llantas para interrumpir el tránsito. No se reportaron heridos tras este incidente.
El clima en Tacna está enrarecido. Los únicos negocios que abrieron sus puertas fueron las farmacias; además, el transporte es escaso. Incluso ya se siente un cierto miedo en la población desde que anoche se confirmó la muerte de Ronald Gamarra Chalco (37), quien recibió una bala perdida y se convirtió así en la segunda víctima de una semana convulsa.
Mientras tanto, cada vez se habla en un tono más alto sobre la presencia de infiltrados dedicados a incendiar la pradera. Carlos Landeo, secretario adjunto de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, pidió a los dirigentes estar atentos ante la presencia de malos elementos. Malos elementos que en pocos días han sembrado la violencia en Tacna. El resultado es alarmante: dos muertos, al menos 75 heridos, casi cien detenidos y millones de soles en pérdidas.
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