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Las benditas manos del artesano del Niño de la Espina

9:11 | Walter Flores lleva treinta años esculpiendo al tradicional escultura cusqueña

Walter Flores piensa que Dios le bendijo las manos. Es por eso que desde que tiene uso de razón soñó con esculpir una imagen de Él. Su sueño tomó forma cuando se encontró con la historia del Niño de la Espina.

Según cuenta la tradición, el pequeño Manuelito jugaba con sus amigos en las alturas de Písac cuando una espina quedó incrustada en su pie. Milagrosamente no sangró y minutos más tarde quedó convertido en una escultura.

Con mucha fe y la destreza que heredó de sus abuelos, las manos de Walter preparan más de doscientas imágenes en diferentes tamaños que comercializa durante las fiestas navideñas. Otras manos, las de su esposa y sus cuatro hijos, se han unido a esta labor.

Las imágenes del Niño de la Espina son hechas a base de pasta de arroz que se sostienen sobre un armazón de maguey; además, llevan cabello natural y lágrimas de cristal. Para este maestro, sus principales secretos son ser detallista y buscar la perfección.

"Ponerle empeño, atención y esmero son mis principales armas", precisa.

Con los ojos maravillados Walter muestra una fotografía de la más grande de sus obras: un Niño de la Espina del tamaño de un joven de trece años que hoy se puede apreciar en un templo tacneño. "Yo me acuerdo que para entregarlo me fui en ómnibus y tuve que pagar por dos asientos, uno para mí y otro para el niño", nos cuenta mientras ríe.

Anécdotas como esta tiene como para escribir un libro y es que cuando hizo su primer trabajo, que guardó de recuerdo, no imaginó lo que sucedería años más tarde, pues hoy su talento es compartido con el mundo gracias a los turistas que visitan la Ciudad Imperial y a sus diez clientes fijos que exportan artesanía a España, Italia y Bolivia. Inclusive desde hace algunos años el consulado de España exhibe las imágenes de la Sagrada Familia y los Reyes Magos hechos por Walter.

Además, en Santa Ana, el distrito más antiguo del Cusco, formó la asociación Maki Ruascca (hecho a mano) junto a otros 27 artesanos y ha participado en muchas ocasiones del Santurantikuy, feria que se realiza todos los 24 de diciembre en la Plaza de Armas de Cusco.

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