Agréganos: Facebook | Twitter | Página de Inicio
13 de febrero del 2012 | 21 °C
Stefanía Fernandez, explicó que le tiene mucho miedo a que le saquen sangre y que nunca se sometería al bisturí ni se operaría “nada”
Nueva York (EFE). La nueva Miss Universo, la venezolana Stefanía Fernández, aseguró hoy que rechazó someterse a una cirugía estética antes del concurso, aunque no por eso rechaza a quienes quieran pasar por el quirófano para lograr sus sueños de belleza.
Fernández, que el pasado fin de semana se alzó con la corona de la mujer más bella del planeta, explicó a Efe que le tiene mucho miedo a las cirugías e incluso a que le saquen sangre, razón por la cual no quiso operarse, como le sugirieron.
“Tengo que confesar que temo muchísimo cuando voy a sacarme sangre o ponerme una vacuna. Soy una niña y tiene que estar mi mami a mi lado. Todo el mundo se burla de mí, dicen “esa muchacha tan grande y todavía se pone con esas cosas”, así que someterme a una cirugía, ¡no!”, señaló en la sede de Miss Universo en Nueva York.
LA QUISIERON CONVENCER
“Osmel (Sousa, presidente de Miss Venezuela) me dijo una vez “te quedaría bien tal cosa, que te operaras, pero tú eres la que decides, es tu cuerpo, tú tienes en tus manos decidir si te operas” y dije que no, gracias”, señaló la venezolana, que no quiso especificar qué parte de su cuerpo debía someter al bisturí.
La reina de belleza, que vivirá en nueva York durante el año de su reinado, señaló que aunque no se operaría “nada”, de niña tenía “un complejo muy grande” por su largo cuello, pero aseguró que ya aprendió “a vivir con ello”.
Fernández, con 1,77 metros de estatura, hizo historia cuando recibió la corona de Miss Universo de manos de otra venezolana, Dayana Mendoza, dando así el sexto título de belleza a su país, el primero que en 57 años del concurso gana dos años consecutivos.
La joven, admiradora de Luis Fonsi, Audrey Hepburn, David Beckham y Angelina Jolie, admitió que, ya instalada en Nueva York, ha asumido que realmente ganó el concurso, luego de tres años de participar en diversos certámenes de belleza.
“Cuando ya estuve en Nueva York, solita en mi apartamento, me dije “es verdad, es verdad””, señaló Fernández, que lucía un vestido corto rosa pálido y un collar a juego, mientras sostenía sonriente la corona de diamantes y rubíes, símbolo de su sueño hecho realidad.
“Ya tengo mi corona, la siento, ya no está en el piso”, señaló al recordar que, al ser coronada, se le cayó al suelo.
Fernández, cuyo corazón pertenece a su novio Julio, aseguró a Efe que le esperan muchos retos durante el próximo año, como ser una voz en la lucha contra el Sida -un compromiso de la organización Miss Universo- y representar bien su papel.