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27 de mayo del 2012 | 18 °C
Fue ovacionado en Chile y le dedicó el concierto a los mineros recién rescatados. Anunció junto a su esposa que pronto se convertirán en padres y está preparando nuevos proyectos profesionales entre los que se incluye un concierto en Machu Picchu en el 2012

Por: Enrique Planas (Enviado Especial)
SANTIAGO DE CHILE. Tiempo de coincidencias: 33 mineros rescatados en una mina de Copiapó. Las celebraciones por el bicentenario de la independencia, la reconstrucción del Municipal, la primera reunión familiar desde que su esposa Julia le anunciara que será padre en abril. Está claro: el que ofreció el jueves, patrocinado por la Embajada del Perú en Chile, no fue un concierto común. “La verdad es que ocurre en un momento en que la sensibilidad está a flor de piel”, nos confirma Juan Diego en esta entrevista exclusiva.
“Es una sensibilidad positiva: el bicentenario, el rescate de los mineros, todo ello ha desarrollado un orgullo que sobrepasa lo nacional. Un orgullo que no es solo chileno, sino latinoamericano. Nos ha hermanado a todos. Siento que llegué en un momento muy propicio, muy positivo. Y esto, para un concierto, es fantástico. La gente tiene ganas de vivir más emociones”, señala.
Colaboras con la reconstrucción del Municipal de Santiago, algo que, en el Perú, ha sucedido tras doce años de espera. ¿Qué piensas de una restauración que le ha devuelto al Municipal de Lima la imagen que tuvo en los años veinte?
Depende. Si se quiere rendir un homenaje a lo que hubo, por una cuestión nostálgica o histórica, está bien rehacerlo como fue. Pero también hay muchos casos en que se construyó un teatro diferente allí donde hubo uno antiguo. Nosotros no tenemos muchos teatros de herradura, tan bonitos. Creo que fue una buena decisión volverlo a hacer como fue.
¿Que aconsejarías a una nueva administración municipal que se encuentra con un teatro Municipal listo para funcionar?
Si quiere hacer algo serio, tendrá que buscar una dirección artística que se ocupe de su programación. Después vienen los detalles, pero lo primero es una administración seria. Los teatros deben ser manejados por una administración responsable y competente, que produzcan sus temporadas propias, contando además con sus propios elencos. Un teatro como el Municipal de Chile es un ejemplo. De otra forma, volverá a ser lo que fue: una sala de alquiler, maltratada, no respetada.
¿Crees que el Ministerio de Cultura será un socio estratégico para tu proyecto de un sistema de orquestas infantiles y juveniles en el país?
Nosotros tratamos de tener el apoyo del Gobierno, pero queremos ser independientes de él. Por ejemplo, en México el sistema ha sido asfixiado por los cambios de gobierno, que buscaba controlarlo. Nosotros no queremos eso. Buscamos garantizar una continuidad por muchos años.
Tu proyecto de un sistema de orquestas para el Perú, que emula al que promueve la educación de música clásica entre niños y jóvenes en Venezuela, se ha venido desarrollando en silencio. ¿En qué punto se encuentra?
Nosotros hemos querido organizar primero una fundación que se ocupe de canalizar fondos del sector privado y público, y de organizar a todos los pequeños grupos que ya existen, así como crear nuevas orquestas.
¿Crees que con la crisis docente actual existe el capital humano para formar nuevos músicos en todo el país?
Sí. Tenemos lo necesario para comenzar. El proyecto prevé que los mismos músicos que aprendan, cuando llegan a un cierto nivel, ayuden a otros. Es un círculo en el que se benefician todos.
Hace poco cantaste bajo la dirección de Gustavo Dudamel en Los Ángeles. Es curioso cómo los medios los han convertido en una especie de dúo dinámico por su militancia social
Creo que sí. Nos parecemos en el sentido de ser militantes con estos proyectos. Él más que yo, claro. Recién estoy comenzando con esto. Gustavo es fruto del Sistema de Orquestas. Yo no.
Tú, como suele pasar en el Perú, fuiste fruto del azar.
(Ríe) Sí. Pero los dos tenemos en común ese compromiso.
¿Cuál será tu siguiente proyecto con el director Dudamel?
El concierto en Machu Picchu en el 2012. Será un proyecto celebratorio del sistema, de lo que puede hacerse en nuestros países. Que haya gente dedicada a la música clásica en las comunidades andinas es un milagro. Con eso los niños se benefician enormemente. Se hacen mejores personas, más responsables. Reciben un instrumento, lo cuidan y aprenden a formar parte de una orquesta. En esa convivencia con otros aprenden lo que es el mérito, el liderazgo, la responsabilidad, la autoestima. Así, el niño es el orgullo de la familia y, a su vez, la orquesta es el orgullo del pueblo que contagia a otras comunidades. Queremos ayudar a lo que ya existe y desarrollar proyectos nuevos. La imagen de las empresas auspiciadoras para un proyecto como este se beneficiarían enormemente en su imagen. Ya hemos establecido convenios de cooperación con instituciones como el Conservatorio Nacional de Música, el Ministerio de Cultura, o la Sociedad Filarmónica, para desarrollar núcleos de orquestas en el país que garanticen la compra de instrumentos, el pago del director y de los instructores, etc. Es parte de la responsabilidad asumida, con el respaldo de la empresa privada.
Madurez es una palabra que se repite cuando se escribe de tus actuales conciertos. Ahora, la madurez tiene que ver con los retos de tu inminente paternidad…
Estoy muy feliz. Ya lo estábamos hablando con Julia. Viajamos mucho juntos, y ese era un tema que postergaba nuestra decisión. Y, de repente, ¡tas! viene.
¿El miedo de complicar tu carrera te hacía posponer ser padre?
No. Cuando Julia estaba embarazada no había nada más que pensar. Tener un hijo es una cuestión que uno piensa mucho. Pero cuando llega, tú ya cambiaste. Lo que sí sé es que nuestro hijo será un viajero frecuente. Quizá adquiera el “Status Gold” de Iberia (ríe).
¿Un hijo va a replantear tu carrera?
Fíjate que ya me la había replanteado. Trabajo ya mucho menos. Me gusta estar en mi casa, disfrutar de los tiempos libres, de los amigos, de la estabilidad de estar en un solo sitio. Ese planteamiento ya ayuda mucho.
Hace poco cancelaste participar en una película protagonizada por Plácido Domingo en la que encarnarías al Duque de Mantua. ¿No estás dejando escapar oportunidades?
No me encuentro en una época en que quiera cogerlo todo. Vivo mucho más tranquilo. Hace una semana ofrecí en México un concierto en un sitio muy grande, con amplificación. Y ya no quiero volver a hacer ese tipo de conciertos. Aunque te dan mucha popularidad, no es lo que me llena. Mi voz se oye mejor en un teatro, sin amplificación. No estoy detrás de esas cosas que te dan más fama. No es lo que busco.
PALABRA DE ABUELA
La madre más orgullosa del mundo
Terminado el concierto, en la residencia del embajador del Perú en Chile, toda la familia Flórez se reunió no solo para celebrar otro concierto memorable, sino para abrazar al futuro padre. Doña María Teresa, la madre del tenor, luce doblemente orgullosa: “Seguimos bastante a Juan Diego en sus conciertos. Y esta vez estábamos tan cerca que aprovechamos en venir. Además, esta vez era una cosa muy especial, es un gran motivo para reunirnos en familia”, dice mientras acaricia el vientre de su nuera, la ex modelo australiana Julia Trappe.
Para la orgullosa abuela, el hijo por venir de la famosa pareja es algo que esperaba con ansias. “¡Lo pedía a gritos y se me dio!”, celebra con entusiasmo. Luego se corrige: “Claro, que se les dio primero a ellos, por supuesto”.
¿Cómo controla su orgullo la madre de uno de los tenores más grandes del mundo? Para ella es difícil responder: “Una se sigue emocionando, solo que todo ha sido muy natural. Él sigue siendo el mismo de siempre. Juan Diego me sigue sorprendiendo, lo sigo admirando y, al mismo tiempo, me parece algo tan natural”.