Es importante que los ingredientes tengan una temperatura adecuada para preservar las propiedades y evitar contaminaciones

No son pocas las personas que realizan sus compras semanales y planean con tiempo el menú de la semana. Sin embargo, esto requiere un especial cuidado en la conservación de nuestros ingredientes en la refrigeradora.
Como se sabe hay insumos que necesitan condiciones especiales para preservar sus propiedades nutritivas y organolépticas (sabor, color, textura). De esta forma no solo garantizamos un buen plato, también evitamos posibles intoxicaciones y enfermedades a consecuencia de la contaminación.
RECOMENDACIONES
La revista Hola publicó una serie de tips a cargo de nutricionistas y especialistas en salud pública que también serán de gran ayuda en tu hogar.
“Tardar el menor tiempo posible desde el supermercado a casa con el fin de que los alimentos frescos no aumenten su temperatura”, señala la publicación.
Controlar el tamaño de lo que se refrigera. Es mejor refrigerar porciones pequeñas que luego serán utilizadas en cada comida, que refrigerar toda una pieza grande.
Es recomendable refrigerar alimentos frescos dentro de paquetes herméticos, ya sea en bolsas o recipientes de plástico, siempre separando las verduras de las carnes o pescados.
La mejor forma de descongelar los alimentos es dejarlos en la parte baja del refrigerador, dentro del microondas o bajo un chorro constante de agua fría. No se recomienda dejarlos a temperatura ambiente porque eso facilita el cultivo de los microorganismos.
La temperatura estándar de nuestra refrigeradora debe bordear los -20°C.
PERIODOS DE CONSERVACIÓN
La publicación recomienda que el pescado no permanezca más de un día refrigerado “Pasado este tiempo el sabor y las propiedades nutricionales se podrían ver afectadas”. En el caso de la carne cocida, pescado cocido o carne cruda no debe pasar de dos o tres días.
Aunque los insumos aún mantengan sabor y aspecto adecuados, sus propiedades podrían verse afectadas.
La leche pasteurizada o leches esterilizadas previamente abiertas, así como las verduras cocidas y postres caseros, deben permanecer a una correcta temperatura -20°C o menos y “solo por cuatro o cinco días”.
Finalmente, platos cocinados pueden permanecer hasta por cinco días en el frezzer. Congelados es la única forma de evitar la descomposición.