¿Por qué el pollo a la brasa es tan querido y solicitado?

Es popular, sabroso, el preferido de los peruanos según una reciente encuesta. Un especialista analiza su éxito

Viernes 26 de febrero de 2010 - 10:02 am
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Jugoso. El pollo a la brasa es un producto para todos, llena la barriga y deja el corazón contento. (Foto: Juan Ponce)

Por Rolando Arellano C., doctor en Márketing

El pollo a la brasa se ha convertido en un emblema más de la comida peruana, al punto que el INEI lo considera un indicador de la canasta de consumo. Más aun nuestros estudios encuentran que los peruanos lo prefieren al momento de hacer una “salidita” gastronómica.

¿A qué se debe su éxito?

Aunque muchos lo creen, no a que sea un producto original peruano, pues el pollo asado, al “spiedo” o a la barbacoa existe en otros lugares del mundo. Tal vez sí, parcialmente, a su sabor especial, muy condimentado, que hace que los peruanos apenas bajados del avión nos metamos al primer X Chicken que encontramos saliendo del aeropuerto.

¿Pero su gran popularidad en el Perú se debe a su sabor diferente? Siendo este un factor importante, la razón de su éxito parece estar en otro aspecto mucho más fundamental: el que es un producto para todos. Nos explicamos.

Primero, el pollo a la brasa es barato. Con respecto a otras carnes servidas en restaurantes es, sin duda, la que tiene la mejor relación calidad/precio. Un billete de diez y algunos soles más pueden alcanzar en una pollería modesta.

Segundo, el pollo es rendidor. ¿Para cuántas personas alcanza un pollito? Para las que “haiga”, como diría cualquier comensal popular. Si somos cuatro, cada uno comerá su cuarto y si somos diez a alguno le tocará una alita, pero nadie se quedará sin probar su trocito.

Tercero, el pollo llena. ¡Falso! Dirá el lector. ¡Cierto!, dirá el padre de familia, que sabe que un pedacito de pollo y muchas, muchas papas, llenan de alegría a toda la familia. Y si a eso le ponemos su gaseosa, barriga llena y corazón contento.

Cuarto, el pollo se disfruta socialmente. A diferencia de la rica hamburguesa o del cebiche, que se consumen en porciones individuales, el pollo se come en grupo y así tiene magia diferente.

¿La prueba? No sabe lo mismo la cerveza grande, tomada entre amigos, que la más pituca botella individual.

Quinto, y no menos importante, porque por muy bien que cocine mamá, es casi imposible prepararlo en casa. Y así, ella también disfruta.