Amoramar: la nueva aventura de Luis Alberto Sacilotto

Junto a Víctor Chang-Say, el chef abre las puertas de una casona barranquina convertida en restaurante marino y en galería de arte

Martes 16 de marzo de 2010 - 09:18 am
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Por Catherine Contreras

La mar ya no está tan serena en la Lima gastronómica de hoy. Luis Alberto Sacilotto, el chef argentino cuyo nombre estuvo asociado por 11 años al restaurante La Gloria (Miraflores), decidió cambiar de rumbo e inyectar en su vida una dosis de riesgo y pasión.

Este maretazo, que no hace sino refrescar desde lo más profundo el estilo personal del cocinero rosarino, ha hecho que Sacilotto forme parte de un interesante proyecto de restauración que lleva el sello de Víctor Chang-Say, el creador de Pescados Capitales.

Amoramar es su nombre. Empezó como el sueño de un restaurante pequeño, hasta que Chang-Say encontró una casona barranquina de principios de 1900 que lo cautivó. El visionario restaurador adaptó su idea inicial al inmueble de 1.700 metros cuadrados que hoy tiene un gran comedor en el jardín, reservando la casa para una galería de arte (a cargo de Marcelo Wong y María Elena Cantuarias) y tres privados (dos de ellos con facilidades multimedia), más el curioso detalle de un orquidiario.

En medio de este camino, la corriente hizo que Chang-Say y Sacilotto se cruzaran y encontraran coincidencias tan importantes como que la experiencia les permitía bajar las revoluciones, que la vida familiar es primordial (así que se reservan el domingo para los suyos) y que el lugar que iban a perfilar debía adoptar identidad propia, sin repetir platos ni conceptos de otros lados.

Así empezaron a ganarse un lugar platos como el tartar de salmón y mango en aromas de wasabi y togarashi, o los calamares rellenos de langostinos y cola de calamar con coulis de fresas y frambuesas. También el arrisotado de tomates y coco con pulpa de cangrejo, uñas de cangrejo y tomate confitado; el salmón a la parrilla en salsa agridulce de “como a veces sabe el amor” y tacu tacu al pesto, o el atún con pesto serrano de habas y alverjas con mango a la parrilla.

Todo marino, hasta ahora… pues las buenas pastas y carnes que son especialidad del chef vienen en camino. “Será un restaurante de pescados, mariscos y más”, avizora el chef, que planea que esta marea alta llegue a tierra firme y le permita arrasar con los mejores productos del mercado, los insumos de estación, para alimentar una carta en constante cambio, que brinde al comensal una experiencia realmente diferente. Así sea.

¿ADÓNDE IR?
Jr. García y García 175, Barranco (espalda de Av. Bolognesi 752).