Miguel Pulache Tarrillo, el causa que llegó del primer puerto

Con sus sabores se ha apoderado de Chalana, un restaurante de muelle que rescata el concepto de la pesca del día en la bahía

Miguel Pulache Tarrillo, el causa que llegó del primer puerto

El nuevo chef ejecutivo del hotel Paracas se llama Miguel Pulache Tarrillo. En su propuesta marina contagia la frescura de su personalidad. (Foto: Catherine Contreras)

Cuando explota en risas, muchos reconocen su parecido con el chef de Fiesta, el chiclayanísimo Héctor Solís. En el rostro y picardía de Miguel Pulache Tarrillo resaltan sus rasgos norteños, en gran parte por Enma, su madre chiclayana, pero también por el barrio chalaco donde creció: Márquez, pasando el pesquero de Ventanilla.

“Es brava”, nos dice Miguel, refiriéndose a esta zona cercana a los barracones del río Chillón. “De allí viene el 80% de la libertad que tengo y lo que soy como persona”, apunta el chef, que se sabe divertido y palomilla, pues siempre tuvo presente aquello que su madre le recomendó: “Ser feliz en todo momento”.

Habíamos ido a ver a Rafael Piqueras cocinar en Chalana (el restaurante sobre el muelle del hotel Paracas), pero ni bien llegamos él nos advirtió: “Tienes que conocer a Miguel”. El reconocido chef del Westin se hizo a un lado y dejó que este chico – que es como esos causas de la nueva generación de cocineros comprometidos– se luciera con su propuesta.

Causitas con pulpo, palta, tocino y apio crocante en salsa de olivo; un delicado tiradito de conchitas en aromas de ají limo y un cebiche mixto de almejas, pulpo, cabrilla y cangrejo en la leche de tigre mostraron la elección del nuevo chef ejecutivo del hotel que pertenece a la cadena Libertador. “Soy un chico de barrio que aprendió a comer”, dice este chico que creció bajo las atenciones de su madre, quien tuvo que ir a trabajar a otro país cuando él tenía 14 años.

A esa edad Miguel consiguió trabajo como jalador de un restaurante en el mercado de Sáenz Peña. Mirando cómo se cocinaba allí aprendió. Un amigo lo llevó al restaurante de Rodrigo Conroy como ayudante y allí, entre aparatos y un equipo marchando a la par, Miguel decidió lo que quería ser.

Del Callao al mundo

“La locura más linda de mi vida –dice– fue cuando a los 20 años viajé a Argentina pensando que me podía comer el mundo entero”. Miguel reconoce que la pasó mal, pero trabajó mucho y al final se sintió afortunado y agradecido con la vida.

De regreso trabajó con Diego Muñoz en Astrid & Gastón Cantuarias y luego se unió al equipo de Piqueras en Maras (Westin). Pasó más de 3 años allí, viajó a Argentina, Colombia, Chile y Bolivia; también a Barcelona y Madrid con Leche de Tigre de Gastón.

Este 2017 le propusieron irse a Paracas, y allí está. Su transformación ha empezado por el restaurante del muelle y la carta de piqueos del bar lounge. “En Chalana soy libre. Puedo hacer lo que quiera: ir directamente al terminal de San Andrés, comprar un lote pequeño a un pescador”, dice el chef chalaco.

Se le nota feliz: comprometido con su novia con la que lleva once años, satisfecho de lo que ha hecho y orgulloso porque desde hace seis años mantiene a su madre. Ella le dijo que Dios lo cuidaría; Miguel siente más bien que Él lo lleva de la mano.

Opciones de verano

CHAXRAS EN TOTORITAS: Eduardo Navarro llevó su restaurante ecoamigable a la Bodega Gran Cruz, en Totoritas (km 85,5 de la Pan. Sur). Atiende fin de semana. Cenas ricas y saludables.

5P ESTÁ EN PULPOS: Un poco más cerca, en el km 32 al sur, Jonas Kecskemethy instaló su restaurante 5p (que nació en Punta Hermosa) en el Club La Barca. Buena cocina y música en vivo.

COCO PUNCH EN PARACAS: Sergio García, bartender del hotel La Hacienda Bahía Paracas, combina pisco quebranta, espumante, agua de coco, limón y jarabe de piña en su coctel. En Marineros Bar.

Paracas: ruta coctelera

JARANA PISCO BAR: El pisco es el protagonista de esta barra del hotel Aranwa (en la foto), donde el año pasado destilaron su propio aguardiente. “Lo hicimos con uvas pisqueras de Villacurí, y este año repetiremos la experiencia”, anuncia Ántero Malca, gerente de alimentos y bebidas.

Él es el promotor de una carta donde el 80% de la coctelería es creativa, destacando los mos’tonics, que combinan agua tónica y pisco mosto verde aromatizado con botánicos, frutos y especias que resaltan las cepas pisqueras. Además, cada sábado a las 4 p.m. hay clase de cata de piscos de las 8 uvas y algunos de sus 43 macerados.

MARINEROS BAR La coctelería clásica es la carta de presentación del bar principal de La Hacienda Bahía Paracas.

Entre fotos históricas del paso de Ernest Hemingway por Cabo Blanco y otros personajes (recopiladas por el investigador José Antonio Schiaffino), los bartender Sergio García y Renzo Monroy ofrecen pisco sour, martinis, manhattan, negroni, gin tonic y gin fizz, pero también el pisco mule (reemplaza el vodka por nuestro destilado) y el creativo coco punch.

 


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