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Comida venezolana en Lima: si la crisis golpea, la cocina salva

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Jesús Araujo y Carolina Quintana sostienen La Pelua en la puerta de su restaurante Asu Arepa. (Foto: Alicia Rojas)

El Perú es un destino culinario en la región para cocinas que escapan de la crisis. La receta base consta de dos ingredientes: ganarse la vida y enamorar con las recetas tradicionales del país de procedencia para ese “hueso duro de roer” que es el comensal peruano, en palabras de Jesús Araujo y Carolina Quintana, venezolanos y dueños de Asu Arepa (Miraflores).

Una de las mayores satisfacciones de Jesús y Carolina, esposos y padres de tres hijos, es tener las alrededor de cinco mesas de Asu Arepa ocupadas por peruanos. “Para nosotros es un placer ver a peruanos comiendo nuestra comida porque, en cuanto a comida, los peruanos son un hueso duro de roer, pero no imposible”, comenta Carolina, encargada de la atención al público.

Jesús es experto en seguridad alimentaria y se ha desempeñado como tal en Perú y Venezuela. Una vez en Lima, se aventuró junto a Carolina abrir esta arepera. Al igual que algunos de sus compatriotas en otros países, busca en la capital del Perú posicionarse como un enclave de buena comida venezolana.

Jesús nació en el estado de Zulia y creció rodeado por refinerías de petróleo, el recurso que dio a Venezuela, hace 30 años, las luces necesarias para brillar en una Sudamérica aún en crecimiento. Antes de que se marcara en el mapa el éxodo hacia Estados Unidos, la Venezuela en auge era el destino de miles de foráneos; entre ellos, peruanos.

Hoy, las cosas son muy distintas en Venezuela. Ni siquiera son iguales al mes de agosto del 2014, mes en que la familia Araujo Quintana dejó Caracas y el tipo de cambio oscilaba entre los 60 y 70 bolívares por dólar. Hoy, puede superar los 3 mil bolívares.

Cuando la crisis económica afecta hasta la comida esencial, el panorama es desalentador. El pabellón criollo, plato casero por excelencia en Venezuela, ha dejado de ser parte de muchas mesas por el alto costo de los frejoles.

“El kilo de frejoles cuesta 4 mil bolívares, cuando el salario mínimo es alrededor de 27 mil bolívares. Imagínate cuánto cuesta lo demás”, detalla Carolina.

Esto es Venezuela

La cuestión del origen de la arepa puede ser interminable, aunque Jesús lo tiene claro: en Venezuela nació la arepa. Una vez esclarecido esto, agrega que, debido a la crisis, el “desarrollo arepero” ha salido de la frontera para instalarse en el estado de Florida (Estados Unidos), donde hay 76 areperas y una de las uniones favoritas es la del Lomo saltado contenido en una arepa.

El objetivo que Jesús y Carolina se han trazado en Lima es enseñar cómo se come en Venezuela antes de probar con las fusiones. Que coman una arepa recién hecha y no una envuelta en aluminio, pues luego de 15 minutos de cocinada pierde el punto. Que se atreva a acoger una gastronomía con otros matices.

En Asu Arepa las arepas encabezan la carta, pero se da lugar también a las cachapas (entre S/ 16 y S/ 29), el asado negro (S/ 15), el pabellón criollo (S/ 13) y los tequeños (en piqueo combinados con cachapas, arepas y empanadas, a S/ 12 y S/ 24), que Jesús y Carolina se encargan de precisar que se crearon en 1860 en la región de Los Teques, en el estado de Miranda.

El pabellón criollo y la arepa reina pepiada (S/13) son los dos platos que más se consumen en el restaurante de Miraflores. El primero consta de arroz, plátano, frejoles y carne, mientras el segundo tiene pollo deshilachado, palta, mayonesa y culantro. En Asu Arepa preparan también el papelón con limón (S/6), una bebida que tiene a la chancaca como ingrediente base y es especialmente refrescante para este verano.

Otras destacadas en la carta son la arepa la pelua (S/14), con carne mechada y queso, y la llanera (S/ 16), una de las más vendidas en Caracas, que  lleva carne de bola, tomate, queso paria (reemplaza el queso llanero) y palta.

Aunque el comienzo fue duro -Asu Arepa abrió en enero del 2016 – Jesús y Carolina comentan que han logrado tener clientes fijos y ahora pueden esgrimir más planes, continuar con el aprendizaje en cocina y sumar novedades, como panadería venezolana. Tras el golpe de la crisis, es permisible soñar.

Asu Arepa: Calle Porta 211, Miraflores. Altura del cruce con Av. Benavides.

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