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Rusia recuerda la Segunda Guerra Mundial con la comida del frente de batalla

A 65 años del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, los soldados rusos celebran este acontecimiento compartiendo con los civiles la comida hecha de las cocinas de campaña

Rusia recuerda la Segunda Guerra Mundial con la comida del frente de batalla

Rusia es un país con un clima tan frío que hasta lo ha usado en contra de sus oponentes en distintas batallas. Pero gracias a las cocinas de campaña que se inventaron a finales del siglo XIX, los soldados pudieron llevarse a la boca comida caliente. Estas se popularizaron en la Primera Guerra Mundial y fueron muy utilizadas en la Segunda y funcionaban desde un vehículo especial, cuando las tropas lograban abastecerse de productos para cocinar.

Hace 65 años, los aliados declararon el fin de la guerra en Europa. Todavía tuvo que pasar algunos meses más para el horror de las bombas atómicas, la rendición japonesa y el fin total de la guerra. Sin embargo, tanto el 8 de mayo (en Rusia es el 9), muchos países europeos que sufrieron bajo el yugo nazi celebran el fin de este régimen y de la batalla.

MENÚ DE GUERRA
En Rusia, para conmemorar este día, aparte de la tradicional Parada militar, en parques de muchas ciudades y plazas los soldados rusos vuelven a sacar las cocinas de combate y comparten con el pueblo la comida que se servía durante la guerra. Muchas veces, durante estos periodos difíciles, los soldados eran alimentados a cuestas de los civiles, pero también sucedió que los primeros compartían su comida hecha en este tipo de cocinas con la población.

Según la pagina web de noticias Al ritmo de los tiempos, la comida más frecuente –y la que se come en esta celebración- consta de puré de trigo sarraceno, papas y dos sopas tradicionales: borscht (hecha de verduras y beterragas) y shi (de col y carne). Estos se volvieron populares en la guerra debido a la simpleza de sus ingredientes y a la rapidez para prepararlos.

SALUD CON VODKA
A los soldados que combatían en primera línea se les daba 100 mililitros de vodka o, como lo llamaban, los 100 gramos combativos. Fue Stalin en 1941 quién aprobó esta cantidad del licor nacional para los combatientes.

En esta celebración, los rusos no solo comen de las cocinas de campaña de los soldados, sino toman con ellos los 100 gramos combativos. Y es que en el frío país tienen la costumbre de tomar el vodka mientras comen. Eso evita que se embriaguen tan rápido, quizá de ahí viene la fama de que los rusos tienen cabeza fuerte para el alcohol.

MÁS ALLÁ DE LA COMIDA
Pese a la guerra, que es una de las situaciones más extremas por las que pasan los humanos, las cocinas de campaña mantuvieron la característica de cualquier cocina, de cualquier fuego: eran el centro de la vida social, el momento en el que los soldados podían reunirse, tomarse una pausa en el mismísimo frente, y comer algo caliente. La labor de los cocineros de guerra era tan apreciada que comenzaron a recibir condecoraciones militares desde 1943.

De todas las formas en las que se puede celebrar una victoria, cada año, muchos rusos se reúnen en lugares públicos para comer los platos que los compatriotas que defendieron su país se preparaban en cocinas de campaña.