Ignacio Medina y su crítica gastronómica sobre Bangkok

El crítico gastronómico comparte sus impresiones sobre el restaurante de cocina tailandesa ubicado en el distrito de Lince

Ignacio Medina y su crítica gastronómica sobre Bangkok

Cuatro platos que se ofrecen en este restaurante. (Fotos: Ignacio Medina)

La cocina tailandesa se asienta en la Lima de los barrios. Solo recuerdo dos intentos fallidos en Miraflores antes de la aparición y parece que consolidación de Ají 555 en Villa María del Triunfo y, muy poco después, este Bangkok en Lince. El motivo puede estar tanto en el origen humilde de sus promotores como en el alto costo que implica instalarse en los distritos punteros de la ciudad. El desmesurado precio del suelo unido a los más de dos años exigidos para mendigar una licencia son un obstáculo a menudo insalvable. El caso es que ahí están las dos propuestas, mostrando algunas de las caras de una de las cocinas más apreciadas del sudeste asiático. Tailandia es la referencia tras China y Japón, con permiso del reciente estallido de las formas culinarias vietnamitas.

Bangkok es un restaurante relativamente joven que se presenta sin complejos como un comedor de barrio. Espacio limpio y formal, sin el menor lujo ni alardes decorativos, con una carta demasiado larga adornada con fotografías de cada plato que no son un ejemplo de calidad pero permiten hacerse una idea aproximada de lo que vendrá. La cocina de Bangkok se muestra a través de fórmulas caseras, familiares y amables. No busquen aquí la sofisticación o la complejidad que presenta hoy el trabajo de Ají 555 sino una cara más cercana. Hay autenticidad en sus recetas, asentadas sobre el picor de sus ajíes secos y los matices que aportan la leche de coco, el cilantro, la albahaca o la galanga, aunque lo que se muestra en esta casa es la versión popular de los sabores thai.

La carta de presentación está en la sopa picante de costillas de cerdo (tom sap). Viene a ser una explosión que resume parte de la cocina thai: picor explícito matizado por el encuentro con la galanga, el cilantro y el jugo del limón. Apenas tiene unas costillas de chancho bien cocidas y algunas verduras, pero se me hizo adictiva. El picante vuelve a aparecer en unos fideos de arroz salteados con langostinos (pad thai). Es un plato gustoso condimentado con salsa de maní y un toque suave de tamarindo. A un lado hay medio limón, un poco de azúcar moreno y ají seco molido; mezclados con el fideo multiplican las prestaciones.

El pollo pandan, adobado y frito envuelto en una hoja de pandan –planta tropical de hoja larga y estrecha– es sencillo y gustoso, mientras el curry rojo (kaeng phet) propone la cara más elemental y humilde de la cocina de Bangkok. El guiso se enriquece con uvas frescas y trozos de piña, y la leche de coco proporciona un buen contrapunto a la potencia del curry, pero la carne llega pasada de cocción, casi siempre deshilachada y con algunos huesos. Las dudas aumentan con un plato poco agraciado (dos amigos picante) que mezcla chancho y langostinos picados, y un confuso, elástico y poco grato pulpo en salsa tres sabores.

AL DETALLE
Calificación: 2 estrellas de 5
Tipo de restaurante: cocina tailandesa.
Dirección: José Bernardo Alcedo 460, Lince ( Lima).
Teléfono: 363-6375.
Tarjetas: todas.
Valet parking: no.
Precio medio por persona (sin bebidas): 45 soles.
Bodega: no hay.
Observaciones: cierra domingo noche y lunes.


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