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Consejos para comer en un restaurante sin engordar en el intento

¿Estás cuidando no pasarte de la raya con la comida? Que eso no sea un impedimento para que disfrutes una comida fuera de casa

Consejos para comer en un restaurante sin engordar en el intento

Almorzar o cenar en la calle no es sinónimo de romper la dieta, aunque muchas veces nos dejamos llevar por apetitosos platos que ciertamente no respetan los límites de nuestro régimen alimenticio.

Para hacer de estas salidas una experiencia un poco más saludable –porque, aceptémoslo, en un restaurante el mozo no nos va a recomendar qué comer basándose en las cualidades nutritivas de los platos-, la nutricionista
Kelly Aronica compartió algunos trucos en un artículo publicado en ‘The Daily Meal’.

ESCOGE BIEN
No hay que ser un experto para saber que el pescado es más saludable que la carne de res. “Así la preparación le agregue calorías al plato, al menos sabes que estás comiendo algo rico en omega 3”, dice el artículo.

Pero si tu lado carnívoro es muy poderoso, trata de pedir cortes que no sean muy grasosos como el filete de costilla (Rib-eye), el filete de cadera (London broil) y el pecho. Evita las salchichas, las carnes secas, el cerdo y el pato.

En general, es más saludable ordenar algo hecho a la plancha, al vapor, a la parrilla o escalfado. Y con lo que tenemos que tener cuidado es con todo aquello que se presente crujiente, cremoso, frito, en tempura, confitado o gratinado.

Aunque te parezca un pecado o una elección improbable, cambia las papas fritas por las verduras. “Así estén salteadas en mantequilla, son más saludables”.

CON MESURA
Si el plato que vas a pedir contiene salsas o aliños, pide que te los traigan aparte, de manera que puedas calcular cuánto le echas y así evitas consumir todas las grasas y calorías que estos suelen tener.

Un truco: cuando tu plato llegue a la mesa, traza una línea imaginaria, parte la porción por la mitad y cómete solo eso. Piensa que lo demás te lo puedes llevar a casa y ahorrarte así el almuerzo del día siguiente.

Y si te provoca pedir un postre, considera la opción de compartirlo con las personas con las que saliste a comer. Acuérdate de que al final todo se reduce al tamaño de las porciones que ingieras.

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