Para tener en cuenta: tomar gaseosa en exceso hace daño

Tienen elevada cantidad de ácido fosfórico, glucosa, cafeína y sodio

Para tener en cuenta: tomar gaseosa en exceso hace daño

Por Juan Carlos Cuadros Guedes

A los niños les gustan las gaseosas y a los adultos también. Pero, según estudios desarrollados en los Estados Unidos, Chile y el Reino Unido, el consumo frecuente de estas bebidas azucaradas y con multitud de aditivos, ácido fosfórico, cafeína y sodio, no es saludable. A la larga pueden provocar diabetes y la descalcificación de los huesos.

En Lima, según la consultora Maximixe, se consume en promedio unos 75 litros de gaseosa por persona al año. En provincias, este llega a 24 litros por persona al año. En el Perú, el promedio per cápita alcanza los 54,3 litros de gaseosa por persona al año, inferior aún al promedio latinoamericano que supera actualmente los 70 litros de gaseosa por persona al año.

APORTE EXTRA DE FÓSFORO
Si usted no sabía, el hábito de tomar a diario o frecuentemente este tipo de productos supone un aporte dietético extra de fósforo, cuya contribución elevada debido a una dieta mantenida en el tiempo puede tener un efecto desmineralizante en los huesos. ¿No le rechinan los dientes después de tomarse una gaseosa?

El fósforo y el calcio deben mantenerse en equilibrio homeostático en el organismo, de forma que la abundancia o la deficiencia de uno afecta la capacidad de absorción y aprovechamiento del otro.

De acuerdo con los informes científicos difundidos, el exceso de fósforo causa una menor asimilación de calcio y, por tanto, puede suponer una mayor pérdida de este en los huesos. Un efecto que resulta contraproducente en la infancia, sobre todo, pues en esta etapa los huesos del cuerpo humano están en pleno proceso de crecimiento, desarrollo y consolidación, afirma Edita Vilcapoma, especialista de la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (Aspec).

“Los padres de familia deben informar a sus hijos sobre el hábito insano de escoger este tipo de bebidas con frecuencia. No obstante, este efecto descalcificante en huesos y dientes, también lo pueden sufrir los adultos habituados a beber a diario gaseosas, aunque sean light o cero calorías, ya que el contenido de este aditivo (ácido fosfórico) es el mismo en todos”, puntualizó.

AZÚCAR Y CAFEÍNA
El agua, el azúcar y los abundantes aditivos son el denominador común de su composición. Tan solo el azúcar se revela como nutriente energético, de ahí que se considere un producto con calorías vacías, sin vitaminas, sin minerales, tan sólo energía. Si toma un vaso de refresco, la cantidad que ingiere equivale a un vaso de agua con tres cucharadas de azúcar.

Por este motivo, las investigaciones detallan una asociación evidente entre el consumo de bebidas azucaradas (no solo gaseosas, también refrescos y jugos) y un riesgo incrementado de padecer obesidad infantil en más del 50% de los casos.

Los estudios del Servicio Nacional del Consumidor de Chile (Sernac) advierten, además, en algunas gaseosas, la presencia de importantes cantidades de sodio (sal). El problema está en que en los envases de algunos de estos productos no hay información nutricional que permita una adecuada decisión de compra y consumo.

Una situación que debe cambiar, pues desde ayer entró en vigencia el nuevo código de consumo, que en el subcapítulo II, artículos 30 y siguientes, establece el etiquetado obligatorio y correcto de los productos de consumo humano.

REFRESCOS SIN BURBUJAS
Otros artículos de frecuente consumo son las bebidas refrescantes sin burbujas. Algunos creen que son mejores que los refrescos y, en muchos casos, gustan más que los zumos tradicionales.

Pero detrás del llamativo mensaje que los ensalza como bebidas portadoras de variedad de vitaminas (A, C y B1, entre otras), se esconde un líquido saturado de azúcar y aditivos que se pueden sustituir por fruta fresca de temporada o un zumo natural.

Aquí es importante señalar también que las bebidas light y aquellas que declaran estar libres de azúcar o libres de calorías (diet) contienen edulcorantes artificiales, por lo que sus etiquetas adheridas a los envases deben ser leídas con especial atención por los consumidores para calcular la cantidad de glucosa, sacarosa u otros edulcorantes naturales que pueden ingerir sin sobrepasar la cuota diaria admisible.

Todo en exceso hace daño, por ello, mejor es prevenir.

PUEDEN AFECTAR ACTIVIDAD MOTORA
El Parlamento Europeo exige que las bebidas que lleven colorantes azoicos (contienen nitrógeno y un elevado potencial cancerígeno) adviertan a los consumidores que estos pueden tener efectos negativos sobre la atención de los niños, advierte la nutricionista Geraldine Maurer Fossa.

Las bebidas gaseosas pueden reemplazarse por agua pura y refrescos naturales como limonada, maracuyá, naranjada, chicha morada e infusiones frías como manzanilla, menta, anís, entre otras.

Eso sí, los refrescos no deben contener mucha azúcar, ya que esta, según últimas investigaciones, es inflamatoria y oxidativa (envejece). Presenta el mismo riesgo para la salud cerebrovascular que si se consumieran grasas saturadas.

Se pueden utilizar endulzantes naturales como la estevia, pero lo mejor para la salud es acostumbrar el paladar a ingerir alimentos con niveles bajos de azúcar.

¿QUÉ TAN SALUDABLES SON?
El consumo de cafeína aumenta la frecuencia cardíaca, estimula la secreción gástrica y actúa sobre la corteza cerebral; además, altera el sistema motor del individuo. En cantidades moderadas favorece las percepciones sensoriales, la actividad locomotriz y el despertar; sin embargo, su consumo excesivo puede producir taquicardia, gastritis o insomnio.

Las gaseosas con alto contenido de sodio y ácido fosfórico se caracterizan por dar más sed. Ello motiva al consumidor a seguir consumiéndolas, una tras otra. Pero el problema, en el caso del sodio, es que puede provocar hipertensión arterial, sobre todo en personas que las ingieren con frecuencia.

Beber diariamente una gaseosa, aparentemente inofensiva, eleva el riesgo de adquirir diabetes tipo 2 hasta en un 85%, pero además aumenta las probabilidades de desarrollar otro tipo de enfermedades, especialmente obesidad, debido a sus altos contenidos de azúcar y calorías extra que se convierten en kilos de peso adicional.

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