Bar Cordano: una esquina con historia familiar

El bar centenario no solo acogió a grandes personalidades. En torno a él una familia de origen italiano echó raíces en Perú

Bar Cordano: una esquina con historia familiar

Luis Cordano Boitano y su prima Adelia, segunda generación de quienes fueron dueños del Bar Cordano, que en las vísperas del aniversario de Lima cumplió 112 años. (Foto: El Comercio)

El viernes pasado fue día de fiesta en el Bar Cordano. El histórico lugar cumplió 112 años y los primeros en celebrar fueron sus actuales dueños: Anacleto Aguirre (que aviva el fogón dirigiendo la cocina), Luis Alberto Granados Mercado, Federico Cabeza Gonzales, Alexander Huerta (que ese día cayó enfermo) y los hermanos Odilón y Jacinto López. También estuvo allí Luis Cordano Boitano, hijo mayor de Luis Cordano, uno de los cuatro socios que tomaron en los años 20 la posta de esta esquina que acogió a grandes personajes, pero que también fue parte importante de una historia familiar.

"Yo nací al frente", nos dice don Luis, quien hoy tiene 78 años y vive en Magdalena del Mar. Él se refiere al segundo piso del inmueble donde hoy se ubica el Museo de Sitio Bodega y Quadra, donde vivieron los Cordano, en dos casas, pues –como él mismo señala– eran "un batallón".

Allí se instaló Antonio (el hermano), quien fue el primero que llegó, y cuando Luis arribó de Italia en 1913 montaron (donde hoy son los jardines de Palacio de Gobierno) un negocio de distribución de cerveza y de hielo hacia la sierra, aprovechando la cercanía del ferrocarril. 

El bar ya había sido fundado en 1905 por unos paisanos del mismo pueblo de los Apeninos ligures, que apellidaban Cordano igual que ellos, pero no eran familia directa. Y fue en los años 20 cuando se traspasó a los cuatro socios: Antonio y Luis Cordano, Paolo de Benedetti y Virgilio Boitano.

En el primer nivel de su casa, frente al Cordano, los socios tenían también una tienda de ropa "para mineros y trabajadores", pero Luis fue el que más se enfocó en atender el bar restaurante. "Siempre estuvo allí. Había 40 mesas y 20 empleados, que trabajaban 364 días al año, porque solo descansaban 1 de mayo. Y los domingos había que hacer guardia, una semana cada socio", recuerda, porque no podían cerrar el día en que las familias solían ir a almorzar, y en temporada de toros era parada obligada. Eso sí, todos los días, a las 10:30 de la noche, la puerta se cerraba.

Luis Granados, Jacinto López, Anacleto Aguirre y Federico Cabeza son cuatro de los seis dueños actuales del Bar Cordano. Ellos son herederos de recetas que caen en el olvido. (Foto: El Comercio)

EL TRASPASO
Hasta 1961 los Cordano vivieron en el solar del Jr. Áncash. Los De Benedetti y los Boitano regresaron a su país. Antonio Cordano había fallecido en 1943 y solo quedaba Luis, que se encargó del negocio –en la tienda nunca trabajó– hasta que murió, en 1975. 

En 1978 la segunda generación de los Cordano –Luis y sus hermanas María Ángela, Lidia y Bruna, junto a sus primos Giovanni y Adelia, hijos de Antonio– decidió traspasar el bar del Jr. Áncash (el nombre y sus bienes muebles) a los 20 empleados, porque querían concentrar esfuerzos en la tienda y en una fábrica de bolígrafos que abrieron años antes.

Así fue como el hoy bar centenario, ubicado en los bajos del Antiguo Hotel El Comercio, empezó a escribir la tercera etapa de su historia, junto a sus nuevos dueños.

GUÍA POR EL SABOR DE ANTAÑO

EL QUEIROLO

En 1880 Santiago Queirolo Raggio fundó esta pulpería que se transformó en taberna. Aquí es famosa su res (pisco y ginger ale, para hacer chilcano), pero también platos como el cau cau, escabeche de pescado, huevera frita, tamales, chicharrón y más.
En San Martín 1090, Pueblo Libre. Atienden desde las 9:30 a.m. 

EL ROVIRA
Fue el año 1907 cuando el español Miguel Rovira Valle inauguró esta clásica taberna. A pocos metros del puerto chalaco, es célebre por su sánguche de pejerrey arrebozado en pan de molde, que muchos acompañan con algún coctel pisquero. En Daniel Nieto 195, Callao, desde 8 a.m.

EL CARBONE
Antonio Carbone Lercari fue uno de los fundadores de esta bodega italiana que aún no pasa el siglo, pues fue creada en 1923. Las butifarras de jamón del país se hacen siguiendo la receta tradicional, que hace 45 años heredaron Antonio Briatore y Giorgio Arboccó. 
En Jr. Huancavelica 300, Lima. Atienden de lun. a sáb. de 9:30 a.m. a 9:30 p.m. 


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