Catalina marcó el camino y sus nietos dijeron Bao?

Javier Miyasato y Marcelo Wong construyeron su propuesta aderezada desde la historia culinaria de los Galla.

Catalina marcó el camino y sus nietos dijeron Bao?

Javier Miyasato y su obachan Catalina, la que inició la aventura culinaria de la familia Galla, desde el Café América.

Catalina marcó el camino y sus nietos dijeron Bao?

Los bao son panecillos cocidos al vapor. La creatividad impuesta por el chef Javier Miyasato y su socio Marcelo Wong se luce en el relleno.

Javier Miyasato es cocinero y Marcelo Wong escultor, y más allá de las artes que ambos practican a ellos los une un fuerte lazo familiar, aderezado por la vía materna de los Galla. Crecieron arropados entre sabores de la cocina niséi: la sazón de su obachan Catalina y los helados que don Marcelo (su abuelo) solía preparar. 
Fue esta pareja la que marcó el camino culinario de la familia, cuando hace 75 años fundó el Café América, cerca del puerto del Callao, y cuya fama luego derivó en la cafetería Chelo’s, que Nancy (madre del artista plástico) fundó.

Allí, cada fin de semana, un maestro del min pao –lo recuerdan como Pedro– deleitaba a propios y extraños con sus delicados bollos al vapor. De él Javier y Marcelo aprendieron a preparar los también llamados ‘buns’ que son la carta de presentación de Bao?, el huarique que abrieron hace 8 meses cerca del barrio de Santa Cruz.

Cocinero, artista y socias en viaje de exploración, cuando Bao? se empezó a gestar.

Hechos con harina, levadura fresca, manteca vegetal, azúcar y un punto de sal, los bao (buns o panes al vapor) son suaves contenedores sangucheros cuyo precio bordea los S/10. Hay el chanchibelly de panceta, el cangre burger, el pollito chicken, el shiitake acebichado y hasta el falafel bao de garbanzo. Todas las opciones están en la pizarra, siguiendo la filosofía del lugar, que promueve el autoservicio: lees, haces tu pedido, pagas, recoges tu plato y botas tu basura en el tacho.

Hay también arroces en bol (S/25), que van coronados con cebiche de pesca del día o con los rellenos de los baos. Además, alguna ensalada y ‘sides’ como las adictivas chanchiEars, para aprender a comer cerdo “from ear to tail”. 

Para beber: infusiones de flor de jamaica con piña o de maracuyá con hierbaluisa. De postre: la bombita fuji rellena de manjar.

DÓNDE: 
Calle Choquehuanca 411, Miraflores (transversal de la cuadra 12 de Av. La Mar). Atención: de lun. a sáb., de 12:30 a 4 p.m., y de 7 a 11 p.m. 

 


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