30 de julio del 2014 16 °C

El champús: aprenda a preparar este tradicional dulce perfecto para el invierno

Calientito, con su toque de guanábana, piña y mebrillo, más el infaltable mote: toda una delicia para el frío limeño

Por Sebastian Ortiz

Aunque ya no se escucha el pregón que anunciaba la llegada de las champuseras, quienes, según narró Ricardo Palma en “Tradiciones Peruanas”, pasaban todos los días al promediar las 7 de la noche por las calles de la Lima del siglo XIX, en la capital todavía se puede disfrutar de este clásico postre de invierno.

La figura de la champusera, una mujer que se estacionaba en las puertas de tiendas, solares y callejones con su bracero, olla, cucharas de palo y farolito, ha desaparecido y hoy son pocas las dulcerías que conservan su legado.

Una de ellas es Manjares, Dulces Peruanos que, de la mano de Gloria Balarezo, mantiene la tradición del champús, pero con una variante: su versión tiene unas gotitas de pisco.

“Nadie me enseñó a preparar este dulce. Para hacerlo tuve que revisar una serie de libros y recetarios antiguos. Junto a mis hijos logramos reunir lo mejor de cada escrito y, más nuestros secretitos, conseguimos hacer un postre delicioso”, indicó a elcomercio.pe.

A LA COCINA
Primero, en una olla, hay que colocar agua, piña, cáscara de naranja, canela y clavo de olor, explicó Balarezo. Luego, tras el primer hervor, hay que colar este concentrado y echarle piña y membrillo picados en cuadraditos.

Cuando estas dos frutas ya están cocidas, se le agrega el mote, que previamente ha sido sancochado durante una hora y media, y el azúcar.

“Después se echa la guanábana despepada. Con este ingrediente, el champús ya va tomando forma. Se pone un poco espeso, no llega a ser como una mazamorra pero ya tiene cuerpo”, señaló.

Antes de colocar la harina de maíz, se debe disolver en agua fría, indicó Balarezo. Luego, hay que vertir el líquido en la olla y revolver bien para evitar los grumos.

“Hay que estar moviendo constantemente hasta que esté listo. A la par, echamos el jugo de naranja y unas gotas de pisco, que contrasta con el dulce del azúcar. Se deja reposar un rato y a comerlo calentito, como se debe”.

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