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Gelatina de pata de res y voladores: postres que nacieron en los conventos

En nuestro país, la tradición de los postres se inició en la época colonial de las manos de las monjas y novicias

Vestidos de curas y monjas, los estudiantes del Instituto D’Gallia presentaron más de 160 postres que datan de la época colonial, cuando después de la llegada de los españoles a nuestro país, se instauró la religión católica y en las cocinas de los conventos las recetas empezaron a fluir.

Con el paso del tiempo, se fueron perdiendo las técnicas de preparación de varios estos postres, pero gracias a un proceso de investigación ha sido posible “revivirlos”.

DE LA PATA DE LA RES
Entre el dulce de camote, los buñuelos, el dulce de mamey, el antecoco, el tocino del cielo, las corbatitas de miel, las paciencias, el dulce cuaresmero, el queso helado, la corsa de almidón, los bocados de novia, y muchos más, nos llamó la atención de uno llamado gelatina de pata de res.

“Dicen que en los antiguos conventos lo que utilizaban de la res era solo su carne y dejaban las patas a un lado. Como era un desperdicio, una de las monjas puso a hervir las patas de res y vio que soltaba el colágeno”, contó el estudiante Samir Sandoval. Así se les ocurrió hacer una gelatina y para darle dulzor utilizaron chancaca.

INDISPENSABLE VOLADOR
En los banquetes de lujo de antaño los voladores eran el postre infaltable, señaló la estudiante Darinka Cardum. Rellenos de manjar blanco o mermelada de piña, “hay voladores de Moquegua y de Lima. Los primeros de Moquegua son cuadrados y los de Lima, redondos”, explicó.

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