21 de agosto del 2014 17 °C

Recorrido: cómo se hacen los chocolates en la fábrica de La Ibérica

Desde el tostado del grano de cacao hasta el relleno de los bombones. elcomercio.pe registró este dulce proceso

Visitar Arequipa e irse sin haber probado alguno de los chocolates de La Ibérica es como irse sin haber comido rocoto relleno, adobo o pastel de papa. Esta tradicional chocolatería, fundada en 1909 por Juan Vidaurrázaga, nos abrió las puertas de su fábrica para que conozcamos cómo es que convierten el grano de cacao en esa delicia que se derrite en nuestros paladares.

Lo primero es el tostado del grano de cacao seleccionado. “Si ustedes prueban esto, es como una haba con un sabor un poco más fuerte”, dice Javier Vidaurrázaga, gerente general de La Ibérica.

Una vez tostados, los granos se colocan en una máquina que los parte y les saca la cáscara. De ahí se pasa al molino, de donde el chocolate sale líquido. “El 50% del grano del cacao es sólido y el otro 50% es manteca. Entonces, al pasar entre los cilindros, debido a la fricción, es que la grasa se licúa y hace que haya un líquido”, explica Vidaurrázaga.

Después, el chocolate pasa por distintas máquinas: una en la que se le agrega azúcar y leche; otra para refinar el chocolate de manera que el paladar no sienta las partículas del azúcar; y la batidora, donde el chocolate permanece entre 40 y 70 horas en constante movimiento. Tras ese proceso, lo que falta es darle forma a los bombones y colocarles su relleno.

DULCES BOCADOS
El primer producto que La Ibérica desarrolló fue el chocolate para taza, cuyo consumo se hizo costumbre entre los arequipeños. Más de un siglo después, esta tradicional chocolatería arequipeña inició este año la exportación de sus dulces a Estados Unidos.