25 de julio del 2014 16 °C

¿Por qué a algunas personas les gusta comer tierra?

Un estudio publicado en la edición de junio de “The Quarterly Review Biology” analiza las razones

¿Por qué a algunas personas les gusta comer tierra?

Mientras que hay algunas manías que nos parecen “naturales”, otras nos sorprenden y hasta nos pueden causar repulsión. Para muchos, comer tierra puede ser una de ellas.

Este hábito, que más se ve en los niños que en los adultos (o quizás es que estos últimos lo saben esconder o disimular mejor), se llama geofagia y es tan antiguo que Hipócrates escribió sobre él hace más de 2 mil años.

Existen muchas creencias alrededor de la sensación de necesitar comer tierra. ¿Por qué algunas personas simplemente no pueden evitarlo? Justamente esta fue la pregunta que un equipo de investigadores, liderado por Sera Young de la Universidad de Cornell, se propuso responder.

¿GUSTO O NECESIDAD?
“Varias hipótesis han sido consideradas plausibles. Algunos creen que la geofagia es simplemente una consecuencia de la escasez de comida. En otras palabras, la gente come tierra para aliviar la sensación de hambre, a pesar de que no tiene ningún valor nutricional. Otros han sugerido que el aspecto nutritivo es exactamente la razón por la se ingiere tierra; quizás hay gente que le provoca porque brinda aquellos nutrientes que le falta, como hierro, zinc o calcio. Y otros postulan que la tierra tiene un efecto protector, haciendo las veces de escudo contra los parásitos, patógenos y las toxinas vegetales”, señala un artículo publicado en EurkAlert!.

¿Quién tiene la razón? Para averiguarlo, el equipo encabezado por Young empezó por recopilar una base de datos detallada sobre las circunstancias en las cuales la tierra es vista como “alimento” y por quiénes.

Después de analizar la información, señalan que es el hambre es un motivo poco probable. “Varios estudios indican que la geofagia es común aún cuando la comida abunda. Además, aquellas personas con este hábito tienden solo a ingerir pequeñas cantidades”.

La versión nutricional también quedó descartada: “El tipo de tierra que normalmente la gente come es un tipo de arcilla que contiene pocas cantidades de nutrientes. Además, si la deficiencia de calcio fuera lo que motiva a las personas, lo lógico sería que la consumieran en aquellas etapas de la vida en la que más se necesita este elemento: la adolescencia o la vejez. Pero ese no resultó ser el caso”.

La hipótesis más probable es aquella que señala a la tierra como un elemento que protege el sistema digestivo. Según la información recolectada por los investigadores, es común que la geofagia se presente en mujeres embarazadas o en niños preadolescentes. Y justamente estos dos grupos de personas son especialmente sensibles a los parásitos y patógenos.

Algo más: se sabe que con frecuencia aquellos que comen tierra lo hacen durante episodios de estrés gastrointestinal. “Es improbable que los problemas intestinales sean causados por la misma arcilla ya que esta usualmente no proviene de la superficie, donde los patógenos y parásitos no la han contaminado. Además, es común que la gente la hierva antes de comérsela”, explica el artículo.