LA PRIMERA PLAGA DEL SIGLO XXI
Estudio inglés demuestra que la efectividad del material es del 99%. Previamente se había comprobado su eficiencia contra las bacterias
En momentos en que el mundo aguarda ansioso la elaboración de una vacuna para evitar el rápido avance de la nueva influenza AH1N1, investigadores sostienen que el cobre podría ayudar a mitigar este mal.
Hace unos días, científicos de la Universidad de Southampton (Reino Unido) confirmaron que gran parte de las partículas de virus que se encuentren sobre superficies de cobre muere luego de una hora. Tras seis horas, menos del 0,01% de los virus permanece activo, añadieron.
“Dado que muchas infecciones se producen por contacto físico, las superficies de cobre en lugares públicos podrían reducir considerablemente la tasa de contagios”, señala el microbiólogo británico Bill Keevil, según la agencia DPA.
“Nuestros estudios se apoyan en pruebas antimicrobianas que indican que el cobre, el latón y el bronce son capaces de eliminar una amplia gama de microorganismos nocivos y potencialmente letales”, indicó el especialista, quien agregó que “el cobre es muy beneficioso para la salud pública, ya que también elimina bacterias patógenas, como ‘Escherichia coli’, la salmonella o el ‘Estafilococo aureus’ resistente a la meticilina (MRSA)”.
Previamente un estudio desarrollado en el hospital Selly Oak del Reino Unido y presentado en la Conferencia sobre Agentes Bactericidas y Quimioterapia del año pasado en EE.UU. demostró que los implementos básicos hechos de cobre, como las llaves de agua, pasamanos, manijas de puertas, asiento de baño y barras de las camas tienen 95% menos de microorganismos, reducen el número de patógenos ubicados en su superficie debido a su exposición y uso por numerosas personas.
OPORTUNIDAD
“El cobre ha demostrado a lo largo de la historia su poder bactericida. Hipócrates curaba las heridas abiertas con este material, los egipcios esterilizaban el agua en envases de cobre, etc. Ese poder bactericida de la antigüedad se ha comprobado ahora con estudios como los hechos en el Reino Unido”, explicó a El Comercio el doctor Eduardo Verne, infectólogo.
El especialista sostiene que para lograr los efectos beneficiosos del cobre se requiere una industria metálica que satisfaga necesidades específicas. “Las mesas, manijas de puertas, pinturas para paredes y otras cosas se pueden hacer con cobre. Pero lo principal es que –como somos productores de este metal– no lo tendríamos que importar”, subraya.
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