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EXUBERANCIA NATURAL

La flora del Inca

Los variados frutos y plantas del Perú, tan extraños y lejanos para los europeos, inspiraron capítulos de “Los comentarios reales”. El Inca se refiere también al estado de la flora nativa en tiempos precolombinos, de acuerdo con lo que le transmitió su familia materna.

Por: Martha Meier Miró Quesada

El fuego refulgía en la mirada intensa e inteligente del niño cuando oía hablar a sus mayores. Hijo de un español de linaje con una mujer de la nobleza inca, el pequeño escuchaba admirado a sus parientes maternos relatar en quechua, como quien canta hablando, la vida antes de la llegada de los europeos, la grandeza del imperio, las batallas, los usos y costumbres durante aquellos tiempos ya idos, y las muchas plantas útiles que se daban aún. En esa lengua el pequeño descubría el mundo jugando con otros niños, viviendo nuevas experiencias, tratando de saber más sobre las dos culturas que se fusionaban en él, buscando desde ese entonces su propia identidad. Así pasaban los días del bisnieto del inca Túpac Yupanqui en una noble casa de Cusipata, Cusco. Esos días fueron cruciales para la creación de su posterior inmortal obra “Los comentarios reales”, en los que ya mayor, conocido como el Inca Garcilaso de la Vega, se ocupa también de la flora nativa, sus usos culinarios y medicinales.

La otra riqueza del imperio
Para la Europa colonial el Perú era sinónimo de oro y plata. Las naves españolas procedentes de lo que fue el Imperio Incaico llegaban preñadas de los preciosos metales. España y el resto de Europa pronto conocerían la otra gran riqueza de las tierras nuevas. Aurelio Miró Quesada Sosa, en su Discurso de Orden “El Virreinato y la conciencia nacional del Perú”, en el Tercer Congreso Nacional de Historia en 1963 recordaba que a España, el Perú “llegó con la llama, con la papa, domesticada por primera vez en nuestras altiplanicies y que revolucionó la economía alimenticia de Europa; con la coca, que a la par anestesia y estimula; con el guano, que fertiliza; con la quina, que cura…”.

Gran parte de esta riqueza mencionada por Miró Quesada Sosa fue divulgada por Garcilaso, mostrando en la tierra paterna la fertilidad y bondad del suelo materno. Varios y extensos son los capítulos en el que el Inca Garcilaso de la Vega se refiere a la fauna y la flora nativas. Lo que aquí consignamos es apenas un brevísimo resumen de contenido en sus imprescindibles “Comentarios reales”.

LAS MARAVILLAS DE LA ZARA
“De los frutos (...) tiene el primer lugar el grano, que los mexicanos (...) llaman maíz. Es de dos maneras: el uno es duro, que llaman muruchu, y el otro tierno (...) que llaman capia. Cómenlo en lugar de pan, tostado o cocido en agua simple; la semilla del maíz duro es la que se ha traído a España (...). Para sus sacrificios solemnes (...) hacían pan de maíz, que llaman zancu, y para su comer (...) de cuando en cuando (...) hacían el mismo pan, que llaman huminta (...). Todo lo cual vi por mis ojos, y me sustenté hasta los nueve o diez años con la zara, que es el maíz cuyo pan tiene tres nombres; Cancu era el de los sacrificios; Humin, el de sus fiestas y regalo; Tanta (...) es el pan común; la zara tostada llaman cancha, quiere decir maíz tostado; incluye en sí el nombre adjetivo, y el sustantivo hase de pronunciar con M, porque con la N significa barrio de vecindad o un gran cercado. A la zara cocida llaman musti (y los españoles mote), quiere decir maíz cocido (...) los médicos experimentados han desterrado la harina del trigo y usan de la del maíz. De la misma harina y agua simple hacen el brebaje que beben (...) De las hojas de la mazorca (...) se sirven los que hacen estatuas para que salgan muy livianas (...).”

PAPAS, OCAS Y ZAPALLOS
(...) la que llaman papa, que les sirve de pan; cómenla cocida y asada, y también la echan en los guisados, pasada al hielo y al sol para que se conserve (...) se llama chuñu. Hay otra que llaman oca, es de mucho regalo (...) cómenla cruda porque es dulce, y cocida y en sus guisados, y la pasan al sol para conservarla, y sin echarla miel ni azúcar parece conserva, porque tiene mucho de dulce; entonces se llama cavi. (...) Las que los españoles llaman batatas, y los indios del Perú apichu, las hay de cuatro o cinco colores, que unas son coloradas, otras blancas, y otras amarillas, y otras moradas, pero en el gusto difieren poco unas de otras; las menos buenas son las que han traído a España. También hay las calabazas o melones, que acá llaman calabazas romanas, y en el Perú capallu (...)”.

MANÍ INCHIC, PACAY Y PALTA
“Hay otra fruta () que los indios llaman inchic y los españoles maní (todos los nombres que los españoles ponen a las frutas y legumbres del Perú son del lenguaje de las islas de Barlovento, que los han introducido ya en su lengua española, por eso damos cuenta dellos); el inchic semeja mucho (...) a las almendras; si se come crudo, ofende a la cabeza, y si tostado, es sabroso y provechoso con miel; hacen del muy buen turrón. También sacan del inchic muy lindo aceite para muchas enfermedades (...) Otra fruta llaman los indios pacay, y los españoles guabas; críanse en unas vainas verdes (...) abierta la vaina, se hallan unas vedijitas blancas, ni más ni menos que algodón, tan parecidas a él, que ha habido españoles bisoños que, no conociendo la fruta, han reñido con los indios que se la daban, entendiendo que por burlar de ellos les daban a comer algodón. Son muy dulces, pasadas al sol se guardan largo tiempo; dentro, en las vedijitas o capullos, tienen una pepita negra como habas pequeñas, que no son de comer (...) La fruta que los españoles llaman peras, por parecerse a las de España en el color verde y en el talle, llaman los indios palta, porque de una provincia de este nombre se comunicó a las demás. (...) la fruta es muy sabrosa, muy saludable para los enfermos; comida con azúcar, es comer de una conserva muy regalada.

LAS VIRTUDES DEL MOLLE
“() árbol llamado mulli; nace de suyo por los campos, da su fruto en racimos largos y angostos; el fruto son unos granillos redondos del tamaño del culantro seco () El grano, estando sazonado, tiene en la superficie un poco de dulce muy sabroso y muy suave (...) lo demás es muy amargo. Hacen brebaje (...) Cuelanu aquella agua, y la guardan tres o cuatro días hasta que llega a sazón; es muy linda de beber, muy sabrosa y muy sana para males de urina, ijada, riñones y vejiga, y mezclada con el brebaje de maíz lo mejora y lo hace más sabroso.

La misma agua cocida, hasta que se espese, se convierte en miel muy linda; la misma agua, puesta al sol, con no sé qué que le añaden (...) hace muy lindo vinagre (...) El cocimiento de sus hojas (...) es saludable para lavarse (...) y para echar de sí la sarna, curar las llagas viejas; palillos hechos de las ramas tiernas son muy buenos para limpiar los dientes. Conocí el valle del Cozco adornado de innumerables árboles destos tan provechosos, y en pocos años le vi casi sin ninguno; la causa fue que se hace dellos muy lindo carbón para los braseros; y aunque al encender chispa mucho, después de encendido guarda el fuego hasta convertirse en ceniza”.

+ El maguey: limpieza, salud y belleza
“(...) el árbol que los españoles llaman maguey, y los indios chachau, por los muchos provechos que dél se sacan (...) Las hojas son gruesas y largas (...) El zumo de ellas es muy amargo; sirve de quitar las manchas de la ropa, y de curar las llagas canceradas o inflamadas, y de extirpar los gusanos de las llagas. El mismo zumo, cocido con sus propias raíces en agua llovediza, es muy bueno para quitar el cansancio al que se lavare con ella (...) y para diversos lavatorios medicinales (...) Las raíces del chachau muelen, y hacen dellas panecillos de jabón, con que las indias se lavan las cabezas, quitan el dolor dellas, y las manchas de la cara. Crían los cabellos, y los ponen muy negros (...) Las indias, habiendo hecho otros lavatorios (...) sacaban sus cabellos más negros y más lustrosos que las plumas del cuervo recién mudado. Tanto como esto y mucho más puede el deseo de la hermosura”.

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