HOMENAJE A MANUEL AGUIRRE ROCA
Por: Jorge Avendaño V Jurista
Manuel Aguirre Roca perteneció a una familia de empresarios. Su padre y algunos de sus hermanos fueron líderes empresariales. Es sorprendente entonces que Manuel se enrumbara por los campos del derecho. Más aun si consideramos que Manuel no fue un abogado cualquiera sino un jurista que desde joven hizo estudios y obtuvo grados y títulos en universidades de prestigio internacional: Mayor de San Marcos, Salamanca, Harvard y la Universidad de La Sorbona. Impresionante listado que muy pocos pueden exhibir.
Manuel Aguirre fue miembro del Tribunal de Garantías Constitucionales, el primero, el establecido en Arequipa al amparo de la Constitución de 1979. Esta incursión suya en un campo que no le había sido familiar hasta ese momento se debió fundamentalmente a dos razones: en primer lugar, a su sólida formación filosófica y jurídica, con especial conocimiento de la estructura del Estado y de la organización social; y en segundo término, a la llamada “constitucionalización” del derecho.
En efecto, durante las últimas décadas, el derecho constitucional ha sufrido una transformación importante, al incursionar en otras áreas. Lo que era un área reservada a la organización del Estado y a la relación de este con los particulares ha ido “invadiendo” las demás disciplinas jurídicas.
Me tocó participar en la elección de Manuel como miembro del tribunal. Esto ocurrió a poco de instalarse el Congreso de 1995 al 2000 del cual formé parte. El Congreso tenía mayoría del gobierno fujimorista. Como era lógico esperar, la mayoría quería tener en el tribunal al menos cuatro miembros de su total confianza. Esta mayoría, dicho sea de paso, les resultó después insuficiente, al punto de que tuvieron que adecuar la Ley Orgánica del Tribunal y establecer que para declarar fundada una demanda de inconstitucionalidad de una ley se requerían seis votos. Esto daba lugar al absurdo de que si bien podía haber cinco votos a favor de la inconstitucionalidad, no había decisión favorable: ¡dos votos eran en la práctica más que seis!
Decía que me tocó participar en la elección. Luego de muchas votaciones frustradas (se requerían ochenta votos para ser elegido), finalmente los fujimoristas aceptaron apoyar a Manuel Aguirre, con lo cual resultó elegido. Fue un largo proceso en el que hubo que hacer concesiones. Lo cierto es que los miembros de la mayoría gobiernista no podían contar incondicionalmente con él porque sabían que se trataba de un hombre independiente, que actuaba de acuerdo con lo que pensaba.
Pocos años después, en el mismo Congreso, fuimos testigos del acto arbitrario contra Manuel Aguirre Roca, Guillermo Rey Terry y Delia Revoredo, quienes fueron destituidos de sus cargos en el Tribunal Constitucional. Su pecado: haber votado contra la ley de interpretación auténtica que autorizaba una reelección más de Alberto Fujimori al cargo de presidente de la República. De nada valieron las encendidas protestas de los congresistas de oposición. La suerte estaba echada. La orden venía de Palacio o quizás del SIN
Honda huella dejó Manuel Aguirre en el TC. Desde el Tribunal de Garantías se caracterizó por sus votos singulares. No es que necesariamente fuesen opiniones discrepantes. A veces Manuel ampliaba los fundamentos o los expresaba de otro modo.
Y es que Manuel fue siempre un perfeccionista. En las salas o tribunales de justicia es frecuente que si no media una discrepancia sobre el sentido del fallo, los vocales se sometan a la opinión mayoritaria. Esta costumbre no contaba para Aguirre Roca. Él se esforzaba y trabajaba siempre para dejar muy claro su punto de vista. Por esto su parecer quedó siempre escrito, como lo acredita el valioso libro impulsado con devoción y cariño por su esposa Linda, que se ha presentado recientemente.