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PLAN NACIONAL DE POBLACIÓN 2009 – 2014

Más de 61.000 centros poblados son habitados solo por 11 personas

Mimdes presentó estudio que revela trabas para llegar a población dispersa. Habrá más jóvenes y deben ser incluidos en avance económico del país

Por: Iana Málaga / Luis Gamarra

Bono o pagaré. Ayer, durante la presentación del Plan Nacional de Población 2009-2014, elaborado por consultores externos del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (Mimdes), se reveló que la pirámide social ha sufrido un incremento de la población no dependiente (juvenil), hecho que los expertos en demografía denominan bono demográfico.

Según Carlos Aramburú, responsable de este plan, si el Perú aprovecha debidamente este bono, que implica explotar al máximo las capacidades de un grupo más productivo, el país daría un salto para adelante, tal como Singapur, Taiwán y Corea.

Sin embargo, si este no se aprovecha, el experto concluyó en que el bono podría pasarnos una factura en forma de pagaré. “Si no nos industrializamos, aprovechando que tenemos una población joven, masiva y mejor preparada que nunca, el resultado será que tendremos en el futuro una población dependiente (adultos mayores), menos jóvenes en la PEA, con todos los costos que esto representará en materia previsional y de salud”.

Patricia Mostajo, economista y demógrafa que participó en el estudio, dijo que el Estado deberá dictar las políticas oportunas en materia tecnológica y laboral, para aprovechar esta circunstancia. “Esta es una ola que pasa una sola vez, sino la aprovechamos, la habremos perdido”. En el 2010, según el plan, la tasa de envejecimiento será de 5,8%. Para el 2050, este índice se habrá incrementado a 16%.

PROBLEMAS Y RETOS
Dentro de los principales problemas que revela el Plan Nacional de Población, están el embarazo adolescente como principal promotor de la pobreza y el contraste entre aglomeración urbana y dispersión poblacional. Solo por citar un ejemplo, de los 98.000 centros poblados que existen en el país, 61.000 tienen en promedio 11 habitantes, cuando el promedio es de 150.

Esta dura realidad dificulta la labor del Estado en la búsqueda de satisfacer las necesidades básicas en salud, educación, empleo y seguridad. En este sentido, la supremacía de Lima juega en contra: de 3 peruanos, 1 es limeño. Si bien se ha descentralizado parte de la estructura administrativa del Estado, no se ha avanzado en materia demográfica.

Respecto al embarazo adolescente, 9 de cada 10 embarazadas menores de 18 años pertenece al sector más pobre, mientras que 1 al más rico.

URGE SER MÁS CREATIVO
El objetivo del plan es el de incorporar las oportunidades que ofrece este cambio demográfico, con miras a superar la pobreza y eliminar las inequidades. Pero para cumplir la meta, la administración de la ratificada ministra de la Mujer, Nidia Vílchez, deberá ser distinta a la del sus antecesoras.

De acuerdo con Carlos Aramburú, se dejaron de hacer planes poblacionales desde el 2002, a pesar de que la ley obliga al Mimdes a elaborarlos cada 5 años. Por otro lado, el investigador afirmó que este plan debe ir más allá del Mimdes, porque es un tema que atraviesa a todos los organismos del Estado.

Bono demográfico debe explotarse
La alteración en la estructura por edades genera un período del denominado bono demográfico, que surge cuando crece la brecha entre los jóvenes y la población dependiente (niños y adultos mayores).

En el Perú ha surgido un período de bono demográfico que se inició en 1970 y durará hasta el 2030. En este lapso, la población en edad de trabajar —entre 15 y 64 años— crecerá más rápido que la población dependiente joven (menor de 15 años) y los adultos mayores, y representará a su vez una proporción mayor del total poblacional. Sin embargo, en estos primeros 30 años (a diferencia de los casos de Taiwán, Corea y Singapur, donde se produjo este mismo cambio generacional y se aprovechó), el incremento de esta masa juvenil no ha estado vinculada al crecimiento económico.

Para los analistas, se debe recuperar el tiempo perdido.

DEL CONSULTOR
Hay que atender la demografía *
El Plan Nacional de Población pone en evidencia retos que buscan redefinir las políticas sociales para hacerlas más eficientes. De hecho, durante el período del 2002 al 2007 el Estado no consideró los cambios en la estructura de la población y eso reflejó un retroceso en temas fundamentales como la planificación familiar.

Así, a partir de la elaboración de un plan nacional de población se deben priorizar una serie de políticas de corto y mediano plazo, como mejorar la orientación familiar o las competencias de los jóvenes en zonas rurales. Otra posibilidad es desarrollar tecnologías de atención remota en los centros poblados más alejados, como crear cabinas de Internet que funcionen con paneles solares o formar promotores locales especialistas en salud, educación y producción agrícola.

Se recomienda que los gobiernos regionales consideren elaborar sus propios planes de población para que adapten estos lineamientos a sus realidades. Todo dependerá de la voluntad política del Estado.

(*) CARLOS ARAMBURÚ. ANTROPÓLOGO

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