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19 de marzo del 2010 | 24 °C | 279244 Usuarios
ENCUESTA NACIONAL. ELABORADA POR IPSOS APOYO
Podría decirse que abril ha estado marcado por la histórica sentencia condenatoria impuesta al ex presidente Alberto Fujimori. Los números de este sondeo así lo reflejan.
El 7 de abril será un día histórico para la justicia peruana, pues en esa fecha el tribunal que juzgó a Alberto Fujimori lo declaró culpable de los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta y del delito de secuestro agravado, y lo castigó con 25 años de prisión. Como es obvio, esta situación generó comentarios a favor y en contra y también trajo consigo algunas consecuencias que se miden en este último sondeo de El Comercio.
Así, la aprobación de la gestión del Poder Judicial —que ya venía en una curva ascendente— obtuvo un inusitado 27%. En marzo la aprobación de ese poder del Estado fue de 21% y en febrero de 16%, lo que podría decirse que se debe al efecto Fujimori.
La opinión pública reconoce este fenómeno cuando responde en un 53% que el fallo del juez San Martín generará un efecto positivo en la imagen del Poder Judicial.
La culpabilidad o inocencia de Fujimori también estuvo en debate. Así, un irrefutable 70% opina que Fujimori es culpable. La misma pregunta tiene matices en cuanto al número de años de la condena.
En tanto, el 27% cree en la inocencia del ex presidente, especialmente en los sectores socioeconómicos D y E.
Es, precisamente, este grupo que todavía cree en Fujimori el que coloca a su hija Keiko primera en la intención de voto, pues el 25% responde que votaría por ella si las elecciones fueran mañana (sube 3 puntos).
En el segundo lugar, con 19%, se encuentra Luis Castañeda, quien baja 3 puntos respecto de la medición anterior. Le siguen Ollanta Humala (17%), Lourdes Flores (12%), Alejandro Toledo (10%) y Mercedes Cabanillas (4%). Como se ve, el efecto de la sentencia va dejando su huella.
DEL CONSULTOR
Una sentencia polémica
La sentencia de 25 años de prisión para Alberto Fujimori ha generado una gran polémica en la ciudadanía. En mi opinión, se distinguen tres bloques: un 45% que considera que la pena es adecuada o debió ser mayor, otro 25% que está de acuerdo con la culpabilidad, pero cree que la pena es excesiva, y un 27% que sostiene que debió ser declarado inocente.
Mezclados entre ellos, hay un sector con sentimientos encontrados que los lleva a cambios de opinión con respecto a lo que debería hacer la Corte Suprema. Si bien el 73% coincide en la culpabilidad, quienes respaldan la confirmación de la pena caen a 34%, mientras que los que creen que esta debiera reducirse se incrementan a 39%. El fallo ha tenido un impacto positivo en la imagen del Poder Judicial, pero también en la intención de voto por Keiko Fujimori. En ambos casos, se trata de reacciones iniciales, que se pueden diluir con el tiempo, pero el impulso recibido es evidente.
Menos consenso hay sobre la consecuencia que tendrá esta sentencia sobre la gestión de las autoridades. Para un mayoritario 55%, llevará a que los gobernantes sean más respetuosos de los derechos humanos, pero para un significativo 38%, los limitará para actuar eficazmente por temor a ser luego condenados por algún exceso. De lo que no cabe duda es que es una sentencia que se seguirá debatiendo por mucho tiempo.