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ENTREVISTA A JOSÉ KOECHLIN VON STEIN

"La minería y el petróleo no son las únicas alternativas"

EL CONFLICTO EN LA SELVA HA REVELADO QUE EXISTEN FALLAS DE COMUNICACIÓN ENTRE QUIENES UTILIZAN LA TIERRA Y QUIENES DECIDEN SU USO. EL PRESIDENTE DE LOS HOTELES INKATERRA DICE QUE EN LOS NEGOCIOS SE DEBE RESPETAR LA CULTURA Y LA BIODIVERSIDAD

Por: Luis Felipe Gamarra

Al finalizar la entrevista, José Koechlin partía a Madre de Dios. “Turismo de aventura”, le escuché decir entre risas a una de sus asistentes, un poco en broma, un poco en serio, antes de salir de las oficinas de Inkaterra en Lima, desde donde maneja cuatro hoteles boutique de lujo, que son reconocidos en guías de EE.UU. y de Europa como los mejores de Sudamérica. Porque Koechlin, a diferencia de la gran mayoría de empresarios del país, sabe exactamente a qué se refiere.

¿De dónde se debe partir para hacer negocios exitosos en la selva?
Del costo de transacción. En Suiza las transacciones son rápidas y baratas, porque la gente confía. Allá la gente respeta las leyes porque las conoce. En el Perú ese costo es alto, porque no hemos aprendido a ponernos en el pellejo del otro. Manejamos conceptos como democracia, derecho a la propiedad y modernidad, pero son pensamientos que no se repiten en el campo de la misma forma como los entendemos aquí. Literalmente, hablamos diferentes idiomas.

¿Qué no se debe hacer?
Fallar en la comunicación. En 1978, durante el rodaje de “Fitzcarraldo”, mientras filmábamos escenas en las que participaban nativos aguarunas y huambisas, nos enfrentamos a una situación parecida a la del Gobierno: personas ajenas a la producción empezaron a difundir la idea de que las cámaras se iban a robar la grasa de las personas y mostraban fotos de los campos de concentración de Auschwitz.

¿Quién los enfrentó con los nativos así?
No lo pudimos demostrar, pero creemos que fue una ONG extranjera. El día que nos quemaron el campamento nos enteramos, primero, por una radio extranjera. En Lima nadie sabía nada, pero afuera sí. Destruyeron nuestros equipos, tuvimos que empezar de cero. Hubo falta de comunicación. Todo quedó registrado en el documental “Burden of dreams” (1982), que filmó Less Blanc, mientras Werner Herzog dirigía “Fitzcarraldo” (1982).

¿Aún así, regresó a la selva para construir un hotel?
La gente no es mala, son las circunstancias. Las personas pueden ser llevadas. En el turismo, los hoteleros trabajamos mucho con el boca a boca, que es la publicidad que hacen los turistas satisfechos, pero eso mismo puede darse en términos negativos. Eso es lo que le ha pasado al Gobierno en Bagua.

¿Cómo desarrolló el hotel Inkaterra Reserva Amazónica en el Tambopata?
Hace 40 años Puerto Maldonado era un pueblo de 2.000 personas. La basura se recogía en una carreta jalada por un buey. No había nadie. Las tierras eran del que las tomaba, por derecho de posesión. No eran tierras comunales, sino del Estado, que era lo mismo que decir de nadie, porque no estaba presente. Escogías el lugar que querías y te asentabas, después regularizabas.

¿Cuánto tiempo les tomó regularizar la operación?
Entre solicitar el permiso de 200 hectáreas para la propiedad y 10.000 hectáreas para la reserva, así como la renovación del mismo, fueron 26 años. En esa época no existía el concepto de reserva ecológica, mucho menos de ecoturismo. Puedo decir con satisfacción que hemos creado un marco legal. A las próximas empresas que vengan ya nos les va a tomar tanto tiempo.

¿Entonces, la legislación no era clara?
No, como sucede ahora. Han pasado 40 años y todo sigue igual. Lo que se reclama en la selva es por la falta de claridad en las leyes. El Gobierno es el único responsable de eso. Por lo que resulta difícil hacer negocios sostenibles en la región.

¿Qué pasaría si mañana el Gobierno descubre petróleo debajo de su propiedad?
Es un problema real. En estos momentos la ley premia al invasor que llega a depredar la selva, al que la deforesta para la tala ilegal y la agricultura, otorgándole un título, cuando debería dárselo al que la conserva. No existe una armonía entre el que posee la tierra (comunidades) y el que tiene derecho sobre ella (Estado).

¿Como empresario, cuál cree que es el modelo de desarrollo para la selva?
Hay dos formas de verlo, desde el gabinete y desde el campo. Tenemos que partir de lo que tenemos. En Inkaterra hemos hecho inventarios de orquídeas, aves, reptiles y anfibios, respaldados por la Universidad de Missouri, el mayor centro de botánica del mundo, y por la Universidad de Cornell. Tenemos 1.266 especies botánicas. Nuestros estudios son considerados la línea de base para futuros estudios de la cuenca del Amazonas.

¿Se puede traducir la información científica en inversión que ayude a reducir la pobreza en la Amazonía?
El Perú tiene 84 pisos ecológicos, de los 104 que existen. Costa Rica, que se ha convertido en el país cuyo turismo es la base de su economía, solo tiene 12. Sí podemos transformar nuestra biodiversidad en un producto con valor. La semana pasada los ministerios de Comercio Exterior y Turismo, y de Ambiente firmaron un acuerdo para determinar el valor económico de las reservas y los parques nacionales.

¿Pero es contradictorio que paralelamente existe un ministerio de Energía y Minas que otorgue lotes petroleros que podrían terminar contaminando los parques y reservas?
Eso es verdad. No existe una política de Estado que defina el turismo como un tema de interés nacional. Por eso no tenemos un ministerio de Turismo. Esa es una consecuencia del modelo económico. El petróleo y la minería no son la única alternativa. Incluso, a partir de la conciencia del calentamiento global, existe la posibilidad de generar rentas a gran escala en el bosque a partir de la protección de la naturaleza.

¿Cuál es el negocio allí?
El cambio climático nos plantea retos pero también ventajas. Desde que se firmó el Protocolo de Kioto, la visión de la captura de carbono ha cambiado. Primero, se recompensó al que reforestaba. Ahora, al que protege el bosque. A fines del 2009 se hará la reunión por el clima en Copenhague (Dinamarca), en donde se definirá el valor del bosque en base a su capacidad de captura de carbono. Inkaterra llevará el caso peruano para demostrar que evitar la deforestación puede tener una función económica y social.

Pero el Gobierno también lo podría hacer. ¿Por qué cree que no lo hace?
Si el Perú organizara una propuesta, estaríamos hablando de rentabilizar el 65% del país sin talar un solo árbol. Este año Inkaterra cumple 20 años, con la ayuda de la Universidad de Leeds (Inglaterra), monitoreando la captura de carbono en los bosques dentro de las 10 hectáreas de nuestra propiedad.

¿De cuánto hablamos en términos de ganancias?
Si separamos 20 millones de hectáreas (200.000 kilómetros), que sería como cuatro veces Costa Rica, estamos hablando de alrededor de US$20.000 millones. Los cálculos los hemos hecho con la Universidad de Leeds, que trabaja en el tema a partir de los estimados en nuestra propiedad.

¿Hay interés por parte del gremio hotelero por invertir en el ecoturismo?
Sí. En líneas generales, la Sociedad de Hoteles del Perú mantiene un estimado de inversión de US$1.500 millones hasta el 2011. Para la selva, puedo afirmar que grandes cadenas hoteleras, como las que operan albergues en el África, están interesadas en arribar al Perú.

¿Y qué falta para hacer del interés una inversión concreta?
Menores costos de transacción. Depende del Gobierno reducir esos costos. Si no elabora una política que defina la importancia del turismo, la situación no se va a resolver. La selva necesita actividades económicas precisas, estructuradas, pero eso pasa por la voluntad política. Cuando se defina eso, vendrá el dinero, la inversión privada. El turismo podría reemplazar a la actividad extractiva en la selva si el Gobierno lo decidiera. Sería una forma de hacer negocios sostenibles, libres de contaminación, que integren al poblador de la selva, mejorando su calidad de vida y permitiéndole difundir su cultura al mundo.

¿Va a seguir invirtiendo en otro albergue en la selva?
El 2010 queremos abrir una operación en Madre de Dios, sobre una propiedad que adquirimos en 1974 y que se ha mantenido bajo el principio de respeto a la biodiversidad y a las comunidades indígenas.

Parece una utopía. ¿El ecoturismo en verdad podría reemplazar a las actividades extractivas?
Se necesita petróleo y gas para tener energía. Pero también industrias sostenibles en el largo plazo. En 1994, cuando se privatizaron CPT y Entel-Perú, nadie se imaginó que pagarían alrededor de US$2.000 millones. Y Telefónica recuperó su inversión rápido. En el mundo existen 700 millones de turistas al año. De ellos, el 40% son ecoturistas. Y el Perú, por sus características, es el lugar ideal para ellos.

LA EMPRESA
[NOMBRE] Inkaterra.
[SEDE] Lima.
[ANTIGÜEDAD] 34 años.
[NEGOCIO] Inkaterra posee los hoteles Machu Picchu Pueblo y La Casona, en el Cusco, y el Reserva Amazónica, en Tambopata, Madre de Dios. Actualmente, están por anunciar una operación más y buscan abrir otro hotel en Madre de Dios hacia el 2010.

EL ENTREVISTADO
[EDAD] 63 años.
[ESTUDIOS] Administrador de empresas (Universidad del Pacífico).
[EXPERIENCIA] Se ha desarrollado en diversos oficios, como la caza de atún y la producción cinematográfica (“Fitzcarraldo” y “Aguirre La Ira de Dios”). Preside la Sociedad de Hoteles del Perú, que agrupa a los establecimientos de cinco estrellas del país.

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