PARA NO OLVIDAR 20 AÑOS DE GUERRA INTERNA
Exposiciones no servirán de propaganda política para nadie, dice desde España Mario Vargas Llosa. Será construido en un subterráneo del Campo de Marte y tendrá biblioteca, sala de conferencias, etc.
“Esa es una excelente noticia”, comentó Mario Vargas Llosa en su casa de España, cuando su esposa, Patricia Llosa, le transmitió el mensaje enviado desde Lima de que ya habían conseguido el lugar para construir el museo de la memoria: nada menos que en el Campo de Marte, en el distrito de Jesús María.
El laureado escritor, quien fue designado por el mandatario Alan García presidente de la comisión para llevar a cabo el proyecto, declaró al diario español “El País”: “Queremos que la construcción esté en un punto irreversible para antes del fin del gobierno (aprista). En América Latina nunca se sabe qué va a pasar después”.
El autor de “La ciudad y los perros” agregó que el museo debe reflejar los horrores que cometieron, de un lado, Sendero Luminoso y el MRTA y, del otro, las fuerzas antisubversivas. “Todos en la comisión tenemos claro que el museo no puede servir de propaganda política para nadie, porque entonces se desnaturalizaría”, recalcó.
El museo de la memoria se edificará en el Campo de Marte, pero no en la superficie, sino debajo. “Será una construcción subterránea. La idea es que no afecte las áreas verdes, el parque quedará igual”, informó Fernando de Szyszlo, también miembro de la comisión de alto nivel.
Inicialmente el alcalde de San Miguel, Salvador Heresi, había ofrecido un terreno para la sede de ese recinto, pero luego surgió la propuesta del burgomaestre de Jesús María, Enrique Ocrospoma, para hacerlo en el Campo de Marte. Esta idea entusiasmó a la comisión, pero nadie dijo nada hasta que fue oficializada la semana pasada a través de un acuerdo de sesión de concejo edilicio, indicó Szyszlo. De inmediato fue comunicada a Vargas Llosa, quien se encuentra en España.
El museo no solo tendrá salas para exhibir fotografías, sino también una biblioteca, salas de conferencias y archivo. Aún no está definido cuál será su área de construcción.
La comisión, integrada también por el filósofo Salomón Lerner, el sacerdote Luis Bambarén, el abogado Enrique Bernales, el arquitecto Frederick Cooper y el antropólogo Juan Ossio, se reúne todos los martes y está en constante comunicación con Vargas Llosa, quien regresará a Lima a fines de noviembre.
La historia de este proyecto ha sido accidentada. Como se recuerda, tras la visita a Lima de la canciller alemana, Angela Merkel, el año pasado con motivo de la cumbre UE-América Latina, Alemania ofreció donar dos millones de euros para la construcción del aludido museo. En un inicio el gobierno de García rechazó el ofrecimiento y el entonces ministro de Defensa Ántero Flores-Aráoz dijo: “El Perú no necesita museos mientras sea pobre y con carencias sociales”.
El novelista escribió un encendido artículo para criticar la postura gubernamental. Más adelante, el presidente de la República se reunió con Vargas Llosa, quien logró convencerlo de la necesidad del museo.
García dio marcha atrás, aceptó la donación germana y colocó al escritor al frente de la comisión de alto nivel que, según la norma, tiene como fin “orientar, organizar, supervisar, gestionar la ejecución y poner en funcionamiento” esa obra.
Vargas Llosa declaró en España: “Para el Perú me gustaría un recinto sobrio y aleccionador de adónde nos conduce esa locura de creer que pegando tiros, poniendo bombas y matando gente se resuelven los problemas sociales. Aspiro a que sea un museo vivo que promueva el debate y la reflexión entre los peruanos”.
EL COMERCIO LO DIJO
“Finalmente el presidente Alan García zanjó el tema y dio luz verde al proyecto del museo de la memoria, que será liderado por Mario Vargas Llosa, con un enfoque amplio, plural e inclusivo y ajustado a la verdad histórica. Esto es sumamente positivo y saludable para la nación, que no puede olvidar los graves excesos a que llevó la insania terrorista, con un altísimo costo en vidas humanas, pobreza y odioso enfrentamiento entre peruanos, que no podemos olvidar y menos repetir”.
EDITORIAL DEL 2/4/2009