ENTREVISTA. LEYLA CHIHUÁN
La capitana de la selección de vóley critica la fuerte inversión en el fútbol y el casi olvido de su deporte. “Las empresas privadas invierten en deportistas que salen de juerga y que meten gente a las concentraciones”, dice
Por: Patrick Espejo M
“Hace diez años que vengo a la selección cada vez que me llaman. Esta vez no es la excepción. Pero tengo un fastidio grande. No con la gente que nos muestra su respaldo cada vez que jugamos, sino con los empresarios que se han olvidado del vóley peruano y siguen empecinados en destinar miles de dólares al fútbol, que nunca va a clasificar al Mundial”.
La frase es dura, pero contiene mucho de verdad. La frase es de Leyla Chihuán, la “Señora Ley”, la capitana de la selección peruana de vóley que hoy se unirá a los trabajos del equipo en El Olivar de Jesús María.
Instantes antes de subirse al avión de Iberia que la trajo a Lima, reflexionó sobre los grandes esfuerzos que hacen las voleibolistas y el poquísimo apoyo que reciben en comparación con el otro deporte colectivo que despierta pasiones, el fútbol.
¿Este es el último esfuerzo de tu generación por levantar el vóley?
Todos saben lo que pasó en el Preolímpico. Queríamos llegar a Beijing, pero teníamos un equipo con muchas lesionadas. El público que asistió al coliseo Dibós no se mereció una derrota [ante Venezuela]. Yo asisto a la selección porque me siento en deuda y quiero clasificar al Mundial. Y eso nos pasa a todas, que vamos a dar lo mejor de nosotras, no como hacen otros…
¿A qué te refieres?
A que nosotras tenemos un compromiso y no estamos pendientes de salir de juerga o meter gente a la concentración. Nos cuidamos, no nos vamos de fiesta hasta las cuatro de la mañana.
Y pensar que ustedes no reciben todo el apoyo que deberían.
Yo siempre he dicho que la selección debería ser el mejor club. Deberíamos contar con un gran equipo médico, la mejor atención, cuidado, etc.; y tener, además, un respaldo económico acorde a nuestro grupo. Se sabe que el fútbol no va ir a los próximos dos mundiales, entonces, ¿por qué siguen invirtiendo? Guarden esos dólares e inviértanlos en deportes que sí son exitosos.
Pero es lo que vende...
Eso no quiere decir que sea correcto. Si una empresa invierte 100 mil dólares en el fútbol, que nos den 40 mil a nosotras y verá que su producto estará asociado a triunfos y clasificaciones. Ténganlo por seguro.
La empresa privada solo apoya cuando eres campeón mundial.
¡Qué fácil! Prefieren seguir invirtiendo para que después, en la concentración, hagan juergas, sean suspendidos 18 meses y luego digan que con ellos todo pudo haber sido diferente. ¿Por qué no le dan la oportunidad a los otros deportes? No te hablo solo del vóley. Hay atletas, nadadores, chicos de bádminton que tienen nivel muy alto.
Es fuerte lo que dices, pero es la realidad.
Es así, hay deportes que ganan, que ilusionan a la gente y clasifican a mundiales. Hay otros que tienen todo el dinero, pero solo dan pena. Son malos.
Algunos pusieron en duda tu presencia con la selección.
Pues a esos les digo que yo estoy en el aeropuerto de Barajas [Madrid], y que el martes [hoy] comienzo a entrenar. ¿Cómo decirle no a mi selección? He ido hasta lesionada. En el Preolímpico de enero del año pasado jugué con la rodilla en pésimas condiciones. Arriesgué mi salud por la selección.
¿Has tenido algún contacto con Kim o con Natalia Málaga, quien es la asistente?
Natalia ha estado muy preocupada por mí. A Kim lo conozco. Antes de los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 fuimos dos semanas allí y vi su forma de trabajo.
¿Qué pasó con tu lesión? ¿Te recuperaste?
Afortunadamente sí, y bien. Los médicos me dejaron la rodilla como nueva y eso me ha permitido rendir bien en el campo y contribuir a que mi equipo finalice el año en quinto lugar, clasificado a competiciones europeas.
¿El nivel en España sigue siendo alto?
Sí, es uno de los más competitivos de Europa, aunque este año, por temas de liquidez, no han estado cumpliendo con los sueldos que habían ofrecido.
Qué pena que pase eso.
Las cosas están duras. En lo personal, yo tuve que dejar el Benidorm y el Hotel Cantur, mis equipos anteriores, porque me adeudaban un monto alto. A nadie le gusta eso de estar debiendo.