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18 de marzo del 2010 | 23 °C | 18108 Usuarios
No creemos que Alan García se haya demorado tanto en definir su nuevo Gabinete para ofrecernos más de lo mismo.
Hay tiempos y tiempos, con sus necesidades de visión y estilo propios.
Yehude Simon transitó un momento distinto del que le tocó vivir a Jorge del Castillo. Ambos debieron acelerar sus salidas a causa de situaciones inesperadas: el segundo bajo los “petroaudios”. El primero, con los sucesos de Bagua.
No duraron lo que hubieran deseado durar. La crisis de los “petroaudios” debió marcar una etapa de fuerte acento anticorrupción. Lamentablemente no fue así. Apenas si se eligió con mucha dificultad un nuevo contralor. Y no pasó nada hasta la reciente excarcelación de Rómulo León.
El entrampamiento administrativo estatal, parte de la reforma pendiente, siguió frenando la inversión y no hubo manera de verlo formar fila en las prioridades de solución, salvo la incorporación prometedora de los gerentes públicos.
Si Del Castillo fue el hábil climatizador de la política de los primeros años del gobierno, el papel de Simon, como amortiguador social, se encontró con la equivocada direccionalidad de las demandas internas. El Gobierno Central volvió a aparecer como el malo de la película y la mayoría de gobiernos regionales como víctimas adicionales. El Gobierno Central hizo evidente su incapacidad de trasladar a aquellos la responsabilidad del manejo deficiente y dispendioso de millonarios recursos. A ello se sumó la incompetencia gubernamental y estatal en su trato directo con el interior del país, en cuyo terreno queríamos ver madrugar exitosamente a Simon.
El bombero de otro tiempo y el peregrino dialogante de las últimas semanas deben dar paso ahora a un primer ministro con una visión realmente integral de los problemas que enfrenta el país, en una demanda de diálogo y concertación, sin duda, pero con interlocutores válidos.
Necesitamos pues un Gabinete para un año o más. Y este no puede ser cualquier cosa, menos el producto del sancochado de nombres que el rumor puso a fuego la última semana.