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SITUACIÓN EN EL VRAE

Sendero dividido pero bien armado

Por: Alfredo Ali Alava

El denominado Comité Regional Principal (CRP) de Sendero Luminoso (SL) que actúa en el valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE) se le habría escapado de las manos a Abimael Guzmán Reynoso “Gonzalo”. Pese a que este en teoría es reconocido como el cabecilla de la organización, los militantes que operan en ese convulsionado valle han optado por no acatar sus directivas.

Y lo hacen porque, al estar embarcados en el narcotráfico, no comulgan con el denominado “acuerdo de paz” que en la década de los 90 enarbolaron Guzmán y su cúpula. Tampoco con la “solución política de los problemas derivados de la guerra” (amnistía para la cúpula senderista, entre otras exigencias) que predica ahora SL tanto en el Perú como en el extranjero a través de sus órganos generados como el Movimiento Popular Perú.

(Hace algunos años Guzmán y SL también se valieron del narcotráfico del Huallaga).

El CRP que, según propia definición, es el “que marca el paso” de Sendero Luminoso, apuesta por lo que ellos llaman “la guerra popular”. Para ello viene desarrollando una estrategia o “resistencia armada” focalizada en el VRAE y que tiene como zona de acción las complejas quebradas de Vizcatán.

Allí el CRP boicotea el plan VRAE del Gobierno y, como parte de este, las operaciones militares Excelencia. En buena cuenta, lo que busca SL, según analistas de inteligencia, es mantener su privilegiada situación económica merced a sus vínculos con el narcotráfico.

En ese sentido, el CRP se habría convertido en un guardián de la droga no solo por la seguridad que brinda a los mochileros que a diario desfilan por la zona sacando estupefacientes hacia la costa, sino porque, según asegura el Ministerio de Defensa, es dueño de campos de cultivo de coca, pozas de maceración y laboratorios clandestinos.

A todo esto, ¿quién es el cabecilla de CRP en el VRAE? Los integrantes de dicho comité lo identifican tan solo como “el camarada responsable”, pero los servicios de inteligencia aseguran que se trata de Víctor Quispe Palomino “José”. Hay, sin embargo, quienes dudan de que “José” sea el que dirija, pues sostienen que un cabecilla no puede ser tan ingenuo para salir a “explicar” públicamente su accionar a través de un audio, tal como lo hizo hace poco en un medio de Ayacucho.

EL MISERABLE DEL HUALLAGA
Otros analistas sostienen que quien dirige las acciones del CRP es nada menos que Leonardo Huamán Zúñiga “Alipio”, un sujeto parco, pero sanguinario que —ahora se dice—, desde un cerro, dirigió la matanza de 14 soldados del Ejército Peruano el Jueves Santo en Sanabamba.

Lo cierto es que, si bien de la boca para afuera (incluidos panfletos, volantes y documentos) Abimael Guzmán sigue siendo para el CRP el jefe máximo del PCP-SL, en la práctica se ha probado que este no tiene injerencia en el accionar de esa facción.

Es más, desde hace algún tiempo, el CRP ha enfilado sus baterías contra José Flores León, supuesto nombre de “Artemio”, el cabecilla del casi inactivo Comité Regional del Huallaga (CRH), calificándolo, incluso, como “el miserable del Huallaga”.

Los enconos contra este, que en febrero del año 2000 dirigió una carta a la cúpula senderista exponiendo su adhesión al “acuerdo de paz”, han llegado a tal extremo que los seguidores de “José” lo señalan como el líder de la facción denominada Línea Oportunista de Derecha (LOD) a la que, según ellos, hay que liquidar.

Pero si bien en las filas senderistas se advierten hondas fisuras, también es cierto que los seguidores de “José” no dejaron pasar en vano tantos años de inactividad estatal en el VRAE, pues hoy lucen fuertes y bien armados. Y de ello son conscientes los altos mandos de las fuerzas del orden, que no dejan de expresar su preocupación.

ARMAS ANTIAÉREAS
Reportes de inteligencia aseguran que los integrantes del CRP cuentan, en la actualidad, con fusiles FAL, Galil, AKM, ametralladoras HK, MAC, PKT y, lo que es peor, lanzagranadas y lanzacohetes RPG. Una amplia gama de armas que representan una importante potencia de fuego.

En lo que respecta a los lanzacohetes y lanzagranadas en poder de los terroristas, es una realidad que preocupa a los mandos castrenses. Por ello mismo se ha decidido blindar los helicópteros que operan en el VRAE o, en su defecto, realizar operaciones helitransportadas con el desembarque de tropas en puntos no muy cercanos al objetivo. Así se evitaría el fuego antiaéreo del enemigo.

Fuentes de inteligencia aseguran, que el CRP tiene más armas que cantidad de terroristas en sus filas (se estima que son unos 400). En otras palabras, cada terrorista puede salir al campo equipado con un arma y sus respectivas municiones. Y, aún así, quedarían algunas decenas como reserva.

Gran parte de esos pertrechos fueron obtenidos en las décadas pasadas al ser atacadas patrullas e instalaciones militares. Otros fueron comprados con dinero del narcotráfico. Pero SL sigue obteniendo armas cada vez que arremete contra las fuerzas del orden, como ocurrió el 9 de octubre pasado en una carretera de Tintay Punco (provincia de Tayacaja, en la región Huancavelica) donde asesinaron a 19 militares y se llevaron 20 fusiles.

Los terroristas “José”, “Alipio” y “Raúl” dirigen la fuerza principal
Aun cuando los servicios de inteligencia del Ejército no han logrado infiltrar total y exitosamente a SL, gracias a los pocos y esforzados agentes que operan en la zona se conocen algunos detalles importantes de la estructura orgánica y planes de ese grupo terrorista.

Se sabe, por ejemplo, que el Comité Regional Principal, en el VRAE, lo integran tres grupos encabezados por “José” (Compañía Norte), “Alipio” (Compañía Centro) y Jorge Quispe Palomino “Raúl” (Compañía Sur). El primero y el último son hermanos.

Dichos grupos están integrados por lo que ellos definen como la fuerza principal, la fuerza base (o bases de apoyo) y la fuerza local.

La fuerza principal está compuesta por un grupo de 10 a 20 terroristas bien entrenados en el manejo de armas y explosivos. Cuando se trata de cumplir con un objetivo (atentado, incursión, asesinato, etc.), este grupo se ve reforzado por la denominada fuerza local, que está integrada por campesinos, tenderos, estudiantes, desocupados, pastores, etc. que viven en los pueblos cercanos al lugar del atentado.

Por esa razón la fuerza principal se va incrementando en el trayecto. Al llegar al objetivo pueden sumar unos 200 terroristas. Luego de cada acción las armas y municiones son devueltas y los encargados de la logística (de la fuerza base) las ocultan en “caletas”. (Recuérdese que en las emboscadas de Sanabamba habrían participado 250 terroristas).

EN PUNTOS
Se conocen los alias de algunos
1. El sujeto conocido como “Flaco” es un mando intermedio que se mueve entre Huachocolpa y Boca Mantaro, en de Ayacucho.

2. El llamado “Doble X” es otro activo terrorista que se moviliza por diversos lugares. La inteligencia militar busca identificarlo plenamente.

3. La terrorista “Olga” es la encargada de proveer armas a las tres “compañías”. Además tiene la misión de hacer trabajo cívico para ganarse a la población (fuerza local).

4. Los terroristas, durante años, cavaron túneles, cuevas y trincheras, que les dan una inmejorable posición defensiva frente al Ejército.

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