EN ÉPOCA DE VACAS FLACAS
En medio de una coyuntura económica tan incierta, preguntamos a algunos especialistas con respecto a qué se debería hacer con la gratificación y publicamos sus respuestas tal y como las está leyendo.
Si bien no hay unanimidad de criterios, sí queda claro que dedicar una parte de ese dinero extra a pagar deudas es lo más importante, seguido de ahorrar, invertir y recién, en último término, gastar.
No hay recetas mágicas que sirvan a todos o apliquen a todos los casos, pero toda decisión debe ser tomada racionalmente, sin comprometer su capacidad de pago a futuro. La idea es crecer sostenidamente en el tiempo y sin sobresaltos.
“Es difícil generalizar”
El director de la consultora Macroconsult, Élmer Cuba, sostiene que es difícil generalizar respecto a qué hacer. “Lo que le gustaría al Gobierno es que se gaste todo en consumo para poder reactivar la economía que crecerá 0% en el segundo trimestre y acumulará un magro 1% en el primer semestre”.
Explica, sin embargo, que “si se tiene deudas de créditos de consumo, primero hay que pagarlas, porque son caras, y que disfruten el resto”.
“Invertir en capital humano”
El presidente de la consultora Maximixe, Jorge Chávez, piensa que con el dinero extra de la gratificación de julio debería priorizarse “la inversión en estudiar un idioma como el inglés o el chino que será muy importante en los próximos años”. Explica que luego de pagar deudas caras y, tal vez, antes de ahorrar, a alguien le convendría más comprar una laptop, “que no es capital humano, pero tiene un impacto muy fuerte en él, pues permite aprender e investigar”.
“Deben ser excedentes”
“No me parece recomendable gastar el dinero simplemente porque está disponible [...], se podría destinar a algún tipo de ahorro o gasto, pero siempre teniendo en cuenta el plazo en el que se necesitará el dinero en el futuro. Es decir, si lo necesita en el corto plazo, no debería buscar opciones volátiles como la bolsa, si no instrumentos de renta fija, pero estos deben ser excedentes de capital”, explica el gerente de inversiones de Prima AFP, Alejandro Pérez-Reyes.
“No para consumo corriente”
Gustavo Yamada, profesor de la Universidad del Pacífico, sostiene que las gratificaciones de julio y diciembre “no deben utilizarse exclusivamente para aumentar el consumo corriente sino para adquirir activos que generen servicios de mediano plazo al individuo o a su hogar. En segundo lugar debe consolidarse un ahorro de mediano plazo y, en tercer lugar, si se está pagando una deuda con una tasa de interés alta, es conveniente liquidarla”.
“Mayor capacidad de gasto”
“Pagar deudas por adelantado genera mayor flujo disponible en el tiempo, pese a que el Gobierno quiere que se gaste. Pero lo que conviene a nivel macro no necesariamente conviene a nivel micro”, explica el economista Guillermo Arbe. Agrega que “el pago adelantado incluso beneficiaría a la macroeconomía, pues si se reducen los pasivos de corto plazo, en el tiempo habrá una mayor capacidad de gasto y más sostenida, pero de impacto menos inmediato”.
“Decisiones racionales”
El jefe de Comunicaciones de la Super-intendencia de Banca (SBS), Luis Zegarra, afirma que no se trata de no gastar o de no endeudarse, si no de hacerlo racionalmente: “saber de cuánto se dispone para gastar y cuánto para ahorrar”. Según él, conocer la capacidad propia de gasto y ahorro depende de hacer presupuestos de manera que “no se comprometa la estabilidad familiar y se permita hacer ahorros a futuro para alcanzar otras metas”.
“Debe ser una mixtura“
El gerente general de Credifondo, Carlos Sotelo, piensa que debe haber un equilibrio entre el pago de deudas y el ahorro, y que más allá de ello “siempre debe haber un extra de liquidez para imprevistos u objetivos distintos a aquellos que sirve la deuda [...]. No se debe trabajar para pagar deudas”. Tras pagarlas se debe buscar generar un ahorro de corto, mediano y largo plazo y que sí se puede gastar, “pero no debería ser más del 20% de la gratificación”, señaló.