UN PASEO POR SANTA RITA DO SAPUCAÍ
Hace 50 años esta pequeña ciudad apostó por invertir en laeducación técnica. Hoy es cuna de empresas que exportan productos y servicios al mundo
Por: Bruno Ortiz Bisso
Santa Rita do Sapucaí. Es fácil confundirla con cualquier otra ciudad de provincia: muchas viviendas antiguas que se construyeron ganándole sitio a las lomas, alrededor de la plaza principal, en donde se encuentra la iglesia en honor a la patrona de los imposibles que le da el nombre a esta ciudad, Santa Rita de Casia. Sin embargo, no es una localidad cualquiera.
Santa Rita do Sapucaí, de cerca de 40.000 habitantes y ubicada en el sur del estado de Minas Gerais, 200 kilómetros al noreste de Sao Paulo, es el principal polo de producción tecnológica de un país tan grande como Brasil. Tanto así que es conocida como el Valle de la Electrónica o el Silicon Valley brasileño. Y fue hace medio siglo que Santa Rita empezó su transformación. Dejó de basar su economía en el cultivo de café para convertirse en un centro especializado en la capacitación y producción de tecnología.
APUESTA CONJUNTA
“El modelo de Santa Rita es interesante y muy escaso en el mundo, porque no se trata de un modelo que nazca del negocio, sino que su origen es la educación”, así resume la esencia de este lugar Carlos Henrique Ferreira, vicepresidente del Sindicato de Industrias de Aparatos Eléctricos, Electrónicos y Similares del Valle de la Electrónica (Sindvel).
Dentro del valle existe una zona del Sindvel conocida como Centro Empresarial. En ese terreno, trece compañías de distintos rubros tienen sus fábricas y desde allí venden sus productos hacia el exterior. Ellas no se dedican a la electrónica de consumo (cámaras digitales, reproductores MP3, etc…), sino que actúan sobre determinados nichos del mercado.
“Tenemos el concepto de “cluster” o acuerdo productivo local, por el que las empresas se unen en torno a un proyecto. Por ejemplo, hay un proyecto de Petrobras para una plataforma de petróleo. Allí entran las empresas de telecomunicaciones, de telemetría, de alarmas para seguridad y otras más, y se arma un paquete”, explica Ferreira.
De ese lugar salen, por ejemplo, los transmisores que los canales de televisión peruanos y de otros países del mundo usan para emitir su programación, entre otros productos más.
IMPORTANCIA ACADÉMICA
En Santa Rita existe un fuerte lazo entre la academia y la empresa. Incluso, fue la apuesta por la educación la que ha hecho del Valle de la Electrónica lo que es hoy. “Lo que muchos solo conocen como teoría, aquí lo ponemos en práctica. Si hay alguna situación que no tiene solución, recurrimos a la escuela y la buscamos”.
En esta ciudad funciona el Instituto Nacional de Telecomunicaciones (Inatel), que junto a la Escuela Técnica de Electrónica (ETE) y a la Facultad de Administración e Informática (FAI), son los principales centros educativos responsables de la capacitación de la mano de obra utilizada por las compañías de la ciudad.
“La particularidad del instituto, que ya tiene 44 años, es que trabajamos en investigación aplicada y en programas de extensión para colocar los conocimientos al servicio de la población”, explica Wander Wilson Chaves, director de Inatel.
Este instituto ha formado al 80% de la fuerza trabajadora de los socios de las empresas del Valle de la Electrónica. Sin embargo, ¿cómo lograr que no haya exceso de capacitación en campos que no necesitan más personal? “Nosotros damos una formación emprendedora y con eso solucionamos en algo esa situación. Contamos con una incubadora de empresas, de manera que los mismos muchachos pueden plantear sus proyectos de empresas y llevarlos a cabo”, explica.
Tras ver lo que sucede en Santa Rita do Sapucaí, ¿aún se puede decir que no vale la pena invertir en la educación, la ciencia y la tecnología?
Una mujer originó todo el cambio
La principal responsable del cambio en el destino de Santa Rita do Sapucaí fue Luzia Rennó Moreira, más conocida como Sinhá Moreira.
Ella fue una mujer que nació en Santa Rita y que, en la década de los treinta del siglo XX se casó con un diplomático y pudo conocer México, EE.UU., Portugal, Bélgica, China y Japón. Tras divorciarse, regresó a su ciudad natal con la idea de crear una escuela para suplir la falta de mano de obra especializada en tecnología en Brasil.
Se contactó con los mejores especialistas de Sao Paulo y Minas Gerais, y en marzo de 1959 empezó a funcionar la Escuela Técnica de Electrónica, la primera de su tipo en Sudamérica.
EN PUNTOS
Negocios con el Perú
Gracias al apoyo de la Agencia de Promoción de las Exportaciones de Brasil (Apex-Brasil), las empresas del Sindvel participarán el 26 y 27 de mayo en la exhibición Brasil Tecnológico, que se desarrollará en Lima. Allí buscarán formar alianzas con empresas locales para la realización de proyectos conjuntos.
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