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20 de marzo del 2010 | 24 °C | 93819 Usuarios
AL DÍA
En su período como presidente del Consejo de Ministros, Yehude Simon ha evidenciado un ánimo conciliatorio con sectores de la oposición, pero una disposición para polemizar públicamente con los ministros de Economía. Antes lo hizo con Luis Valdivieso a propósito del presupuesto y ahora le tocó el turno a Luis Carranza, quien opinó sobre la inviabilidad de exonerar de forma permanente a las gratificaciones de los aportes de Essalud y pensiones. Políticamente le puede resultar rentable disentir en público con los poco populares titulares del MEF, pero esa práctica altera innecesariamente a los agentes económicos.
La negativa de Carranza es puntual. De ningún modo se puede exonerar de forma permanente las gratificaciones, pues minaría un programa de largo plazo, que no solo comprende la temporada de crisis sino cuando esta pase. El Congreso entró en razón, aprobó solo de forma temporal las exoneraciones de la gratificaciones, junto con la liberalización de la CTS, y el Ejecutivo cumplió con su promulgación. Pero queda pendiente que Simon entienda que las opiniones de un titular del MEF cuando habla de política económica no son a título personal. Si hablara de asuntos ajenos a su sector, resulta pertinente la frase, pero en este caso Simon pecó de intransigente. Salvo que su equivocación sea a título del Gobierno o del presidente Alan García.