MÁS DE 93 MIL NIÑOS MENORES DE 2 AÑOS VAN A CUNAS Y GUARDERÍAS EN EL PAÍS
Se expande el servicio privado de cunas
Cuando Valentino cumplió 3 meses, su madre, la contadora Gisela Vara, no tuvo otra opción: el bebe iría a una cuna-guardería mientras ella estuviera en el trabajo. Desde enero, doce horas diarias de la vida de este niño transcurren en un mundo con maestras, auxiliares y múltiples compañeros de su edad.
Su mamá lo deja con menos remordimiento que al principio, porque nota que el pequeño se ha adaptado sin dificultad y está más desenvuelto. Ella dice que la parte más difícil fue encontrar un lugar confiable y que estuviera cerca de su centro de trabajo.
En la medida en que más mujeres tienen empleo (hoy representan el 45,4% de la fuerza laboral del país), surge para las madres la necesidad de buscar alternativas que concilien sus actividades con la crianza de sus hijos.
A ello responde la diversa oferta privada de servicios educativos, de cuidado, estimulación y recreación dedicados a niños desde los 3 meses, que se ubican principalmente en Lima. Pero no todos están claramente reglamentados y mucho menos son supervisados.
SERVICIOS ESCOLARIZADOS
Aunque los centros para la primera infancia surgieron hace más de un siglo en el Perú, el Ministerio de Educación promovió las cunas como instituciones educativas y de cuidado de niños desde los 3 meses hasta los 2 años y 11 meses a partir de la década de los ochenta. Su organización y funcionamiento se reglamentó recién el 2006 y solo pueden estar a cargo de profesionales de Educación Inicial.
En el país existen 1.195 cunas autorizadas, a las que asisten 93.731 niños con menos de 3 años. De ellas, 820 pertenecen al sector privado. La mitad está en Lima y funciona en centros de educación inicial que ampliaron su servicio para atender a bebes.
En teoría, las Unidades de Gestión Educativa Local (UGEL) deben supervisarlas, pero ninguna cuenta con reportes actuales de esta tarea. El fiscal Julio Suárez recorrió varias cunas de la ciudad antes de inscribir a su hijo Nicolás, de 3 meses, en una de ellas. El servicio de Beatriz Revoredo, directora de la cuna-jardín “Aprendiendo juntos”, lo convenció.
Ni su esposa ni él podían recoger al niño dentro del horario normal del programa de educación temprana, pero el centro ofrece también guardería a los padres que no pueden recoger a sus hijos antes de las siete de la noche. Revoredo dice que el lugar ideal para un niño pequeño es su hogar, pero cada vez más padres que trabajan son conscientes de que sus hijos se desarrollan mejor en un ambiente con profesionales que a cargo de empleadas del hogar sin preparación suficiente.
A Violeta de Rivera, directora de la cuna-jardín-guardería Santa Lucía de Miraflores, la tecnología le ha ayudado a ganar la confianza y preferencia de los padres. Su servicio permite a los padres observar a los chicos a través de una webcam a la que solo pueden acceder con un código de usuario por el sitio en Internet de la cuna.
Silvia Ochoa, psicóloga educacional y ex jefa de la Dirección General de Educación Inicial del Minedu, advierte que aún se conoce muy poco sobre la calidad de las cunas, la metodología y programas que siguen y los logros que alcanzan. “Son aspectos que requieren medirse con criterios básicos y que van más allá de los permisos y licencias que otorgan las UGEL y los municipios”, apunta.
Educación y Mimdes no responden por guarderías
En anuncios publicitarios leemos servicios exclusivos de guardería por horas y centros de estimulación temprana privados para bebes. Sin embargo, a diferencia de las cunas, estos aún no cuentan con normas específicas sobre su organización y funcionamiento en el país.
Las municipalidades (cada una pide distintos requisitos) les otorgan una licencia de funcionamiento, pero los ministerios de Educación y de la Mujer indicaron que no responden por ellos. “Los establecimientos que solo ofrecen guardería o cuidado por horas carecen de un programa pedagógico. Por eso no están dentro de nuestra competencia”, indicó el viceministro de Gestión Pedagógica, Idel Vexler. En el Ministerio de la Mujer, sus voceros respondieron que tampoco tenían esta labor. Los centros de estimulación temprana funcionan también solo con licencia municipal. Al respecto, Emma Aguirre, responsable de la Dirección General de Educación Inicial, señala que existen enfoques errados y que su sector no los promueve. Entre los 0 y 3 años de edad los niños desarrollan el 70% del cerebro. Por ello, una buena alimentación, protección, afecto y aprendizaje oportuno para su edad es crucial. “No requiere adelantar su educación, sino recibirla en el escenario adecuado y el ideal es el hogar”, dice Aguirre.
EN PUNTOS
La cobertura
Según el Ministerio de Educación, el 5% de niños entre 0 y 2 años está en una cuna. En los últimos cuatro años , la población cubierta creció dos puntos, pero por la oferta privada. La falta de recursos generó que de las 1.245 cunas públicas creadas, solo 375 aún funcionen.
Horario extendido
Las cunas cumplen una jornada de ocho horas, pero las que ofrecen también servicio de guardería los prolongan. En ese tiempo organizan juegos o actividades artísticas.