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HEROICO CAPITÁN CAYÓ ABATIDO CON SU PATRULLA

Trece muertos dejó la emboscada en la selva de Sanabamba

Había niños y mujeres entre los 200 terroristas que atacaron a las patrullas. Más de 160 soldados salieron en busca de los narcoterroristas. El 70% de los agentes que operan en el VRAE cumple servicio militar. Comisión de Defensa del Congreso citó al ministro Ántero Flores-Aráoz

Los cuerpos de los 13 militares asesinados el último Jueves Santo en una emboscada terrorista contra dos patrullas, en la localidad de Sanabamba, Ayacucho, fueron localizados ayer por comandos que llegaron a la zona en tres helicópteros MI-17.

Lamentablemente el mal tiempo impidió recoger los cadáveres. Según versiones de los agentes que participan en la operación, los terroristas llevaron los cadáveres a una trocha apartada para hacer creer a las fuerzas del orden que eran soldados heridos que esperaban ayuda. Al parecer, la idea de los criminales era atacar a las nuevas patrullas que iban en busca de sus compañeros caídos, pero eso no sucedió.

Según algunos sobrevivientes, unas 200 personas, incluidos mujeres y niños, atacaron a las dos patrullas que en conjunto sumaban 31 agentes. Los dos grupos se desplazaban de Sanabamba a Supichipampa. Entre ambas agrupaciones —añadieron—había una distancia de un kilómetro.

La primera patrulla, que iba con 16 miembros a bordo de un vehículo, fue sorprendida por una explosión, tras la cual fueron víctimas de granadas y ráfagas de balas, que quitaron la vida a 12 soldados. La segunda unidad pudo repeler mejor el ataque, pero en la lucha cayó el cabo Robinson Macedo Cima, uno de los 15 militares que iban a bordo de una segunda máquina. El resto logró huir a pesar de lo accidentado y resbaloso del terreno.

Solo el sargento Ari Zevallos Tapia y el cabo Nei Mozombite Arimuya quedaron atrapados en el lugar, pero Zevallos apareció horas después, mientras que Mozombite, por la gravedad de sus heridas, se refugió en una cueva cercana.

COBARDÍA TERRORISTA
“Entre la maleza nos dispararon a quemarropa. Los niños y las mujeres entregaban las armas a los varones, quienes nos disparaban”, narró un sobreviviente.

La presencia de las mujeres y niños entre los atacantes hizo pensar dos veces al personal de la tropa en responder el fuego, lo que aprovecharon los terroristas, quienes, tras un segundo ataque con granadas, remataron con disparos en la cabeza a los caídos y los despojaron de sus fusiles FAL, cacerinas y demás pertrechos que ahora se podrían usar contra sus mismos compañeros de armas.

LA LUCHA CONTINÚA
Anoche, el ministro de Defensa, Ántero Flores-Aráoz, informó en Lima que el contingente emboscado se dirigía a una misión en la zona de Unión Mantaro, y confirmó que los soldados tenían entre 18 y 25 años. Entre ellos había varios soldados voluntarios.

“Pero también había profesionales, y el 70% de soldados eran reenganchados”, dijo un dubitativo ministro de Defensa cuando los periodistas le preguntaron por qué se había enviado a personas jóvenes en esa misión, en referencia a los soldados que cumplían su servicio militar. Entre los soldados heridos se encontraba el civil Froilán Gutiérrez Llantoy, integrante de un comité de autodefensa de la zona.

Flores-Aráoz agregó que el atentado se produjo en reacción al éxito que tiene el Ejército en la recuperación de varias zonas del valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE).

El titular de Defensa también insinuó que el ataque tendría conexión con el arresto de los hermanos Velásquez Santos, quienes fueron detenidos el 15 de marzo acusados de ser narcoterroristas. “La fiscalía los puso en libertad a pesar de las pruebas”, reclamó Flores-Aráoz, quien expresó que la lucha continuaba en la zona a pesar de los golpes del grupo terrorista.

“Siempre va a haber ataques con saldos de heridos y muertos”, dijo el ministro, quien envió su pésame a los familiares de los caídos, quienes —aseguró— recibirán una indemnización por su irreparable pérdida.

POR HELICÓPTERO
En el fuerte Pichari se han instalado las fuerzas del Ejército, Marina y FAP que forman el comando militar del VRAE.

Los tres helicópteros MI-17 hicieron ayer tres vuelos a Sanabamba para dejar allí a unos 160 agentes fuertemente armados, quienes tienen la misión de buscar a los atacantes que provendrían de la sierra ayacuchana.

No se ha indicado si hubo o no bajas entre los terroristas.

El general Ricardo Moncada, jefe del comando militar del VRAE, se encarga personalmente de dirigir las operaciones militares.

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