Cuando las puertas de la feria gastronómica están cerradas, cientos de personas trabajan para que el público encuentre un ambiente adecuado cada día
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VANIA RAMOS MENDIVIL
El Comercio
Son las 11 de la noche y llega a su fin un día más de la feria gastronómica Mistura 2011 en el Parque de la Exposición. Sin embargo, mientras usted regresa a su hogar satisfecho, comienza a funcionar un engranaje que permite que al día siguiente el público asistente encuentre todo dispuesto para disfrutar de otra jornada de sabor.
A las 11 p.m. ya no se permite el ingreso de visitantes a la feria, y las personas que están adentro demoran unos minutos para retirarse. Unos 150 agentes de seguridad privada deben recorrer el parque con megáfonos y sirenas para recordarles que deben abandonar el lugar. “A veces debemos ayudar a las personas que se pasaron de copas para que salgan”, comenta un policía, que apoya con la seguridad.
SERES DE MADRUGADA
Mistura nunca para. Si el panorama habitual entre las 10 a.m. y las 11 p.m. es gente que espera en las colas para adquirir sus platillos favoritos, otros que caminan con sus platos en busca de un lugar donde sentarse y otros que van de un lado a otro, sin decidir qué comprar; cuando se cierran las puertas al público comienza otro tipo de movimiento.
Una vez desocupado el recinto, la tarea de limpieza y fumigación se realiza con más agilidad y se completa en la madrugada. “Al día aproximadamente se producen unas 20 toneladas de desechos orgánicos e inorgánicos. Para el manejo de estos residuos trabajamos el reciclaje en coordinación con el Centro para la Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Cayetano Heredia, la Universidad Católica y un grupo de voluntarios”, explica el gerente de operaciones de Mistura, Pedro Córdova.
Desde las 5 a.m. el ritmo de trabajo es más dinámico. Las barrenderas recogen los últimos desechos del día anterior, mientras los patos de la laguna artificial pasean por todos lados.
A las 7:30 a.m. la mayor parte de puestos de comidas están vacíos, no obstante, los encargados de los restaurantes de comida rústica (pachamanca, chancho al palo, cilindrada, etc.) son los primeros en llegar desde temprano, pues hay que cortar maderos, prender fogatas y cocinar las carnes; todo este proceso puede tomar entre cuatro y ocho horas.
José Nagao, del restaurante Chancho al Palo de Carlos Ramírez, observa cómo se cocina el cerdo que acaba de poner al fuego. “El chancho demora unas tres horas y media en asarse. Si no comenzamos temprano, cuando viene la gente no tenemos qué servirles”, comenta Nagao.
Así como este, más de 20 cerdos son preparados en otros puestos de comida rústica, una de las favoritas en Mistura.
LAS CIFRAS
4
Toneladas de plástico y 6 toneladas de papel se han reciclado hasta la fecha en la feria gastronómica Mistura 2011.
150
Puestos de comida y bebida se han instalado en la feria gastronómica, además de la zona de preparación de pan.