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26 de mayo del 2012 | 19 °C
La Policía ha sindicado a Eva Bracamonte y a su pareja, Liliana Castro, como las autoras intelectuales del crimen de la empresaria
Todos los indicios y testimonios que ha recogido la División de Homicidios de la Policía apuntan a que Eva Bracamonte, hija mayor de la asesinada empresaria Myriam Fefer, es junto a su pareja sentimental Liliana Castro Manarelli, la autora intelectual del crimen de su madre.
Según reveló el programa de televisión “Cuarto poder”, la Policía tiene el registro de llamadas que se realizaron desde el celular de la empresaria el día de su muerte. A la 1:30 a.m. del 15 de agosto de 2006, se registra una llamada desde ese teléfono al celular de Eva.
Lo insólito es que la comunicación solo duró dos segundos, tiempo suficiente, según los peritos de Homicidios, para que el asesino le confirmara que el trabajo ya estaba hecho. “Eso quiere decir o que mi mamá llamaba a Eva a pedirle ayuda o que el asesino se comunicó con Eva para decirle que ya había cometido el crimen”, asegura Ariel.
Según los reportes de Criminalística, Myriam Fefer murió entre la medianoche y las dos de la madrugada, producto de un estrangulamiento.
Además, la Policía ha tomado en cuenta las pruebas de ADN que confirman que el sicario colombiano Alejandro “Hugo” Trujillo Ospina es el autor material del crimen y las declaraciones de la suegra de este, quien aseguró ante la policía de Salta (Argentina) que Eva Bracamonte le pagó a su yerno para asesinar a la empresaria.
Otros indicios contundentes de la autoría intelectual del crimen son las declaraciones del hermano de Eva, Ariel Bracamonte, del mayodormo de la familia, Simeón Huarcaya, y de la amiga de Myriam Fefer, Peggy Roif Rofstai.
RELACIONES TORMENTOSAS
Ariel ha confirmado que la relación madre-hija se había vuelto insostenible tras el regreso de Eva de Israel e incluso señala que su hermana intentó ahorcar a su madre meses antes del homicidio. El mayordomo, en su declaración policial, aseguró que había cerrado con pestillos y trancas todas las puertas de la casa. Ello confirma la hipótesis de que alguien le facilitó la entrada al asesino.
Roif Rofstai negó el intento de ahorcamiento y aseguró que, tras el crimen, Eva cambió radicalmente su personalidad y se alejó de la familia. “No contestaba las llamadas, se escondía, nos cerraba las puertas de la casa”, declaró.
Según el menor de los Bracamonte Fefer, su abuelo materno quería dejar la herencia a nombre de su madre, pero su tío abuelo le interpuso una denuncia por intento de asesinato. El abuelo, entonces, decidió poner la herencia a nombre de Eva, entonces menor de edad, para que sea su madre quien administre el dinero.
“El atestado policial dice que el móvil del asesinato son las desavenciencias enttre ambas por la herencia de mi abuelo. Mi mamá quería dividir 50-50 la herencia del abuelo, pero Eva no quería”, aseguró Ariel Bracamonte.
“Mi madre fue asesinada cuando la fortuna iba a ser revertida a su nombre”, detalló.