Agréganos: Facebook | Twitter | Página de Inicio
13 de febrero del 2012 | 21 °C
El hijo de la asesinada empresaria Myriam Fefer se reafirma en acusar a su hermana Eva como autora intelectual del crimen de su madre
Por Luigi Faura
Ariel Bracamonte Fefer la tiene clara. La defensa legal de su hermana, afirma, busca distraer a la justicia involucrando a personas que no tienen nada que ver con el crimen de su madre, la empresaria Myriam Fefer Salleres. Esa es la estrategia de Eva y de Liliana, pero al final solo hay una verdad: cuando Eva salga de la cárcel, si la condenan por haber mandado matar a su madre, disfrutará de 2,5 millones de dólares.
¿Desde cuándo no ves a tu hermana Eva?
Desde mayo del 2007. Me comuniqué unos meses después de que me botara de la casa para ver el tema de la división de la herencia, pero básicamente lo traté con Liliana (Castro Mannarelli). Ahí terminó la relación.
¿Cuánto dinero heredaste, entre bienes y efectivo?
Aproximadamente 700 mil dólares.
Esa cantidad de dinero te podría colocar como sospechoso del crimen de tu madre.
Cuando vivía mi madre yo tenía todo y no tenía que preocuparme por nada. Ahora tengo que preocuparme por todo. Por mantener mi casa, pagar mis estudios, ver las rentas que genera el hostal de Ate, ver los alquileres de mis departamentos. Además, tengo cinco juicios, porque las propiedades que me dio Eva tenían juicios y yo he tenido que sanear todo, contratar abogados, hacer los papeleos…
Mucha gente piensa que quieres que tu hermana vaya a la cárcel para quedarte con todo el dinero.
Sí, pues, pero no es así. Me tratan de pintar como el chico pobre que hace todas estas cosas por tener más dinero. Ninguna persona fregaría por plata su vida personal, social. Ojo, no vivo mal, económicamente estoy bien. No hay nada que diga que a mí me motiva el dinero. Además, lo que ha heredado Eva no es mi dinero. Legalmente no hay ningún documento que diga que yo debo recibir un dinero de la herencia de mi abuelo. Era un acuerdo verbal de mi madre con mi abuelo.
Queda claro que más dinero no vas a conseguir.
Lógico. Yo no voy a tener disponibilidad jamás de ese dinero porque es de mi hermana, así que esto no lo hago por plata. Eva, si la encuentran culpable, igual se va a quedar con 2,5 millones de dólares. Ese dinero se queda con ella. A lo sumo yo podría pedir una indemnización, y en el mejor de los casos, porque las indemnizaciones en el Perú son ridículas, Eva disfrutaría de no menos de 2 millones de dólares. No hay forma de que ella se quede sin ese dinero.
¿A cuánto ascienden tus gastos mensuales?
Mensualmente recibo 3 mil dólares. Y claro que me alcanza. ¿Qué chico de 20 años no puede vivir con 3 mil dólares al mes? Yo vivo bien, me doy los gustos que me da la gana. No necesito más dinero.
LA PREGUNTA DE FONDO: ¿QUIÉN MATÓ A MYRIAM FEFER?
¿Quién mandó matar a tu madre?
Hay una abundancia de pruebas e indicios que apuntan a Eva y Liliana Castro. No solo por las investigaciones de la Policía y de la Fiscalía (que le ha entablado a ambas denuncia penal por la autoría intelectual del crimen) sino también por las mentiras de mi hermana. Dijo que el cuarto de mi madre le daba terror y ahora duerme allí. Igual el tema de las acciones. Le vendió a Liliana el 50 por ciento de las acciones de (la inmobiliaria) Sideral, pero lo ocultó en un inicio. ¿Por qué se lo ocultó al fiscal?
Su abogado, Julio Rodríguez, dice que no tenía que informarlo porque la transacción fue legal.
Es difícil creerlo. La gente no acostumbra regalar más de medio millón de dólares, mucho menos en este país. Pero pongamos que sí, que se los dio porque es libre y por amor, como Eva dice. El punto es: por qué negarlo, por qué no decirlo en la investigación. Eso me hace pensar en que no es por amor y es por algo más. Eso no es desprendimiento, es pagar algo, que podría ser un silencio o hasta de complicidad en este caso.
¿El abogado Pinkas Flint fue pareja de tu madre?
Nunca vi que se quedara a dormir en la casa ni que se besaran, ni menos que se acostara con mi madre. Sabía que tenían una gran amistad, de años, que estudiaron juntos en el colegio. Si fueran pareja o no, es irrelevante. Pinkas Flint no pisó mi casa desde cinco meses antes de la muerte de mi madre. Es más, mi madre salió con otra persona en ese lapso de tiempo y eso no tiene nada que ver con su muerte.
Tú aseguras que Julio Rodríguez, el abogado de tu hermana y de Liliana Castro, busca distraer el curso de la investigación judicial.
Lo que yo digo es que Rodríguez tiene, claramente, una estrategia mediática. Si ese señor dice: Ariel tenía una pareja, investíguenlo. Entonces, la bola va a correr y va a estar en todos los medios. Esa es su estrategia y está claro cuando me señala a mí tocando temas con mi vida privada y otros temas menores. Y como no le funcionó, porque nadie tocó, por ejemplo, el tema de mi opción sexual, entonces buscó un nuevo sospechoso. Y ahí aparece Pinkas Flint. Pero el abogado Rodríguez nunca se basa en documentos. No hay nada que pueda probar que Flint, o su esposa, mandaran matar a mi madre.
El problema con Pinkas Flint es que una foto suya, junto a su esposa, fue encontrada en el altar de brujería de tu madre.
Yo no digo que mi madre no haya estado enamorada de él. Pero eso no lo convierte en el autor intelectual del crimen ni mucho menos a su esposa. No ha habido ni huellas ni nada que pruebe la presencia de una tercera persona en la escena. Esas son especulaciones, tiros al aire del abogado Rodríguez que busca distraer.
¿Qué opinas de las fotos de Liliana Castro con la modelo Thalía Estrabidis?
Me da pena Thalía. Muy guapa, con carisma, no tenía por qué estar involucrada en este caso. Lo único que demostrarían esas fotos es que la relación entre mi hermana y Liliana sería nula, ya que ella sería pareja de Thalía. Pero que quede claro que no fui yo quien suministró las fotos como algunos han querido afirmar.
Es extraño, por decir lo menos, la mesa de esoterismo en la casa de San Isidro. ¿Desde cuándo tu madre practicaba el esoterismo?
Toda su vida. Desde que era niña. Mi madre me decía: va a haber temblor hoy día, y sucedía. Fumaba puros y leía las cenizas. Ella veía imágenes y salían cosas de allí. Ella se divertía con eso, siempre le gustó y le fascinaba ese mundo. Mi madre sí creía que le hacían daño, que le hacían brujería, y quería protegerse con esas cosas. El altar lo fue formando poco a poco. Ella misma se leía el puro. Mi madre se dio el lujo de tener su propia sala de esoterismo en su casa. Era una práctica habitual. ¿Qué mujer peruana no ha ido a que le lean las cartas? La diferencia es que mi madre lo hacía ella sola.