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13 de febrero del 2012 | 21 °C
Ante el poco espacio y el tráfico, conductores usan nueva calzada para evitar perder tiempo
“Horrible, mi hermano, horrible”, reniega Guillermo Cabrejos. Él es taxista y sufre cada vez que tiene una carrera al Centro de Lima. Si antes el jirón Lampa era la solución para los que huían de las congestionadas Abancay y Tacna, hoy esa arteria se ha vuelto más de lo mismo.
Tras la construcción de las vías para el Corredor Segregado de Alta Capacidad (Cosac), el céntrico jirón tuvo que reducir sus cuatro carriles a tan solo dos, y hoy los conductores lo sufren. Los taxis que transitan por la zona hacen malabares “para evitar perder tiempo”, según nos dice otro taxista. Es así que la invasión de los carriles destinados al Metropolitano es lo más común cuando el tránsito aprieta.
“No está permitido circular por ahí, reconoce Elvis Benavides, inspector de transportes de la Municipalidad de Lima asignado al cruce de Lampa con Cusco. “Pero no tenemos un código que nos permita ponerles una infracción”, se sincera. Eso no es todo, en el cruce de Lampa con Pachitea la ausencia de un semáforo hace que la congestión alcance su punto máximo. El público es el más afectado: “Caminando llegó más rápido”, bromea una joven al paso y razón no le falta.