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27 de mayo del 2012 | 18 °C
José Luis Astahuamán confesó ante la Policía. Esta mañana colaboró con la búsqueda del arma, que arrojó cerca al puente Santa Rosa

En su escalofriante confesión, el delincuente que baleó a la pequeña Romina Cornejo (3) admitió que disparó completamente intoxicado por estupefacientes: “Estoy arrepentido, disparé drogado”.
Así, ante las autoridades policiales, José Luis Astahuamán Estaico añadió que sabe de las secuelas que ha dejado en Romina el disparo que efectuó sobre ella durante el asalto en la Vía Expresa, el domingo último. El criminal declaró que fueron seis personas las que participaron en el robo.
Luego de pedir disculpas a la familia de la menor —que quedó cuadripléjica por el balazo— Astahuamán confesó, según informó RPP, que es padre de familia y que no desea que la tragedia de Romina le suceda alguno de sus menores hijos.
Es por ello que colaboró con la PNP para hallar el arma de fuego con que disparó a Romina, una pistola que arrojó en las inmediaciones del Puente Santa Rosa —Cercado de Lima—. Sin embargo, la Policía no ha podido encontrar la pistola hasta el momento.
HABLÓ JEFE DE DIRINCRI
El Gral. PNP César Guardia, jefe de la Dirección de Criminalística (Dirincri) precisó esta mañana ante la prensa que Astahuamán y el venezolano Handerberg Porras Delfín —detenidos anoche por este execrable delito— son parte de una banda compuesta por seis asaltantes en total.
Asimismo, detalló que se decomisaron tras la captura dos revólveres calibre .32, envoltorios con droga, pasamontañas y soguillas.
Según Guardia, ambos delincuentes tienen antecedentes policiales por asalto y otros delitos violentos, así como más de un ingreso a la cárcel. Astahuamán estuvo implicado en el asesinato de un cambista en Surco, ocurrido en mayo del 2009.