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27 de mayo del 2012 | 19 °C
A su corta edad, víctimas de la violencia irracional, han aprendido que, más allá de algún humilde presente en estas fiestas, una segunda oportunidad para vivir es su mejor regalo

Por: Katherine Subirana Abanto
Dieron las 12 y ellos no estuvieron en casa. Los padres de Romina Cornejo (3) y Clinton Maylle (14) tuvieron que conformarse y recibir este 25 de diciembre con el recuerdo de sus hijos corriendo alrededor del árbol o pidiendo repetir el plato de su cena. Este año, sus vástagos pasaron la Nochebuena en una cama del Instituto de Salud del Niño (ISN), no precisamente en espera de juguetes sino de una oportunidad para volver a vivir la vida tal como la conocían.
Durante el 2010, muchos niños sufrieron las consecuencias más crudas de la violencia y la inseguridad ciudadanas. Visitamos a los protagonistas de cuatro de los casos que marcaron la piel de la opinión pública. Ellos aprendieron, a la fuerza, a ver la Navidad de una forma distinta.
REGÁLAME LA VIDA
Romina Cornejo tiene pocas navidades que recordar. Sin embargo, su familia sí la recuerda, la Navidad pasada, dando vueltas alrededor del árbol y repartiendo sonrisas y abrazos.
Este año, su madre, Carla Ramos, no se preocupa de comprarle juguetes tanto como de buscar el tratamiento que le devuelva la movilidad que perdió el 8 de agosto, cuando un delincuente le dejó una bala en el cuello mientras asaltaba a sus abuelos. La niña quedó cuadripléjica y conectada a un respirador en la Unidad de Cuidados Intensivos del ISN.
Aunque en los últimos meses ha logrado volver a comer y hablar con dificultad, la solución para su caso aún está lejos. Para viajar a Corea del Sur, donde la operarían con la esperanza de que vuelva a caminar, debe estar estable y no usar el respirador, y su estado aún es delicado. Esta Navidad, Romina echará de menos recibir el abrazo de sus abuelas. Con apenas 3 años, esta pequeña ya sabe lo que es extrañar su vida.
NOSTALGIA HUANUQUEÑA
La tuberculosis ósea y un mal golpe en la columna, por parte de un compañero de colegio, son las causas de que Clinton Maylle (14) tenga casi siete meses soñando con volver a caminar.
Es la primera Navidad que pasará lejos de sus padres, y esto acentúa su carácter taciturno. Desde la cama del hospital, Clinton añorará pasar estas fiestas en su natal Huánuco y la comida de su madre, que siempre ameritaba repetición. Este año, antes que una pelota, quiere recuperar la movilidad en sus piernas para volver a las canchas.
Ha sido operado hace mes y medio, y dentro de poco empezará a recibir terapia de rehabilitación, la cual –según los médicos del ISN– podría ser muy larga.
LA SEGUNDA OPORTUNIDAD
Hace siete meses una bala perdida, en medio del tiroteo, tras un asalto, entró y salió del cráneo de Ángela Varela. Que esta niña de 10 años hable y camine –aún con dificultad– es, para los médicos, milagroso.
Ángela tiene dificultad para movilizar el lado izquierdo del cuerpo, por lo que recibe terapia tres veces por semana en el Hogar Clínica San Juan de Dios. A diferencia de los casos anteriores, su tratamiento no fue cubierto por el Seguro Integral de Salud (SIS). Su madre consigue el dinero gracias a trabajos eventuales y a la buena voluntad de algunas personas.
Ángela no ha pedido regalos en esta Navidad, lo que no es nada distinto respecto de las anteriores. Lo diferente, según ella, es que este año agradecerá como nunca estar al lado de su madre.
UNA CONEXIÓN CON CHILE
En octubre, Edison Padilla celebró su décimo cumpleaños en el hospital, recuperándose de los golpes que le propinara Luis Torres (34) por rayar su carro.
Dos meses después, Edison aún tiene el ojo hinchado y su agresor está libre hasta de cargos de conciencia, pues nunca se acercó a ofrecer ayuda para la recuperación del niño. Sus abuelos, Máximo Padilla y Eulogia Cano, dicen que tras el incidente Edison cambió mucho. “Se aísla y no quiere conversar. Ni siquiera terminó de armar su árbol de Navidad”, cuenta Máximo.
Edison quiere un celular para llamar a su madre, a Chile. Sus abuelos sonríen tristemente al escucharlo: ellos necesitan S/. 1.500 para hacerle una tomografía. Por ahora, en esta casa, no hay lugar para regalos.
PARA TENER EN CUENTA
Si desea colaborar con Romina Cornejo puede hacer un donativo en estas cuentas del BBVA Banco Continental: 0011-0114-02-00199030 (soles) y 00110114-62-0200189329 (dólares).
Si desea ayudar a Clinton Maylle puede comunicarse a los teléfonos 989462146 y 971100325. Para colaborar con la rehabilitación de Ángela Varela puede llamar al 993099051, y en el caso de Edison Padilla puede marcar el 995783085.
MÁS DATOS
Todos rezamos por la pequeña Romina
La vida de Romina Cornejo casi depende de un respirador artificial y de las oraciones de su familia. La pequeña sorprendió gratamente a sus seres queridos al volver a hablar después de cuatro meses, pero su estado aún es crítico. Los médicos dicen que para que vuelva a caminar hace falta un milagro. Su madre sabe que estos, a veces, suceden.
La sonrisa de una impensada recuperación
No tienen arbolito navideño, no han armado nacimiento y no tendrán muchos regalos que darse, pero celebrarán esta Navidad como ninguna otra. Que Ángela (10) y Eva, su madre, estén juntas siete meses después de que una bala perdida le destrozara parte del cráneo a la niña es un regalo de vida. El mejor de todos.
La primera vez lejos del hogar familiar
A raíz del caso de Clinton Maylle, el ‘bullying’ o violencia entre escolares generó decenas de titulares este 2010. El adolescente está postrado en cama hace más de medio año debido a una rara enfermedad y a una golpiza recibida en el colegio. Su familia quería tenerlo en casa esta Navidad. Él pasó la Nochebuena en silencio, en su cama de hospital.
El silencio del inocente
Edison Padilla se queda calladito cuando se le pregunta cómo está. “Ya no es el mismo”, dice Máximo Padilla, acariciando el cabello de su nieto. Dos meses después de haber sido agredido, el pequeño no se recupera del todo, su ojo izquierdo sigue hinchado y su agresor sigue libre. Por Navidad, sus abuelos piden justicia. Edison pide un celular para llamar a su mamá.