El buceo es una interesante opción para este verano

El privilegio de esta actividad es algo que los veraneantes de la capital suelen aún pasar por alto

*Por: Alberto Villar Campos* “Piensa que eres un suicida que morirá en el paraíso”. La forma en que Luis Rodríguez me alienta a sumergirme en el mar de Pucusana no es, de modo alguno, alentadora, pero cumple su objetivo. Son las 11 a.m. de un martes con 28 grados en la sombra y el bote en el que viajábamos se ha alejado ya bastante de nosotros. Lo único que queda en el horizonte es apenas una soga que se introduce seis metros en el Pacífico. *LA MÍSTICA DEL BUCEO* Todo lo que Luis, el instructor, me había enseñado minutos antes se reduce ahora a una simple y contundente señal: el pulgar arriba indica que el paraíso está abajo. Ni aún queriéndolo, podría echarme para atrás. Usted sabe que en Pucusana los botes para la pesca y los veleros abundan casi tanto como las cebicherías y los bañistas, y seguramente aún debe recordar el perdurable aroma de las algas en la orilla de un balneario que alguna vez fue el más visitado del país. Pero esta playa al sur de Lima es, sin duda alguna, más que eso. El privilegio del buceo es algo que los veraneantes de la capital suelen aún pasar por alto, pese a que en el país se practica desde hace décadas. Según Rodríguez, las reglas básicas para este deporte son el entusiasmo y la actitud positiva hacia la naturaleza. “Hace siete años que no lo practico”, dice Gastón Fernández, un argentino flaco y de barba al que el traje de buzo le baila sobre el cuerpo. Gastón ha buceado en Brasil y Uruguay y ahora se prepara para lanzarse al mar de espaldas. “Vine a retomar el vicio”, bromea, mientras limpia sus lentes y se coloca las aletas. La mística del buceo es atractiva de inicio a fin. Desde que uno sube al bote, va juntando las piezas del chaleco con el tanque de oxígeno y hasta el momento en que los cuerpos golpean el agua y cualquier definición de peso desaparece. El ritual, además, tiene mucho de incertidumbre: a diferencia del Caribe, en Lima es difícil hallar el mar limpio y transparente, ausente de restos de plantas marinas o de basura. Hoy, sin embargo, la suerte parece estar de nuestro lado. *EL PAISAJE SUBMARINO* Para el neófito, la primera sumersión es, quizá, la más confusa e importante de todas: en ella se conjuga y multiplica el temor por lo desconocido, el sentir que no será posible respirar solo por la boca y, sobre todo, ese endemoniado esfuerzo para no salir a la superficie antes de tiempo. Sin embargo, nada se compara al momento en que las manos o las aletas tocan el suelo submarino y se descubre, al fin, el maravilloso paisaje del fondo del mar. A diferencia de Ancón, donde puede verse barcos hundidos bajo el mar; y de la Isla Palomino, en el Callao, donde los lobos marinos son un espectáculo incomparable; en Pucusana hay formaciones rocosas cubiertas de pequeñas plantas, bosques de algas, bancos de peces diminutos y, mimetizados con la arena, cangrejos y mantarrayas. Veinte minutos y apenas seis metros de profundidad pueden convertir al más común de los bañistas en un curioso y audaz descubridor de maravillas bajo el agua y, de paso, redefinir el concepto de verano en Lima. Como bien dice Gastón: “Lo bueno sucede abajo”. Perú Divers da clases de buceo turístico. Si desea información, llame al 99720-5500 o ingrese a www.perudivers.com.

Tags relacionados

playa

Verano

Pucusana

buceo