02 de septiembre del 2014 17 °C

Un novedoso proyecto para la Costa Verde de Barranco

La revista Somos publica un informe sobre la plan de los arquitectos Alfred Silva Meinel y el ingeniero Benjamín Vera Chamochumbi que busca aprovechar la quebrada de Armendáriz para convertirla en un complejo hotelero

Un novedoso proyecto para la Costa Verde de Barranco

Así sería. Una animación en 3D sobre un proyecto que mejoraría considerablemente la Costa Verde de Barranco, a través de la inversión privada.

*Por Aldo Vela Carrillo, periodista de Somos* El más chiquito de Lima, si se le mide desde La Punta, Callao. El más coqueto de la urbe, que amanece entre movilizaciones contra el tráfico y carnavales de ahumadas comparsas. El distrito que por nervio y entraña se erige como destino obligado de la incauta lorchería del eje sur, sin mejor destino que sus noches de pubs y buenos días de pollerías, siempre constituye una posibilidad. A Barranco lo sitian los anhelos y las aspiraciones con los que una capital se acostumbra lentamente a asumir su condición de cosmopolita, y asimilar que para tales propósitos andamos requeridos de proyectos. En los rótulos que Alfred Silva Meinel impone a la brisa del malecón barranquino, una tarde en la que el bulevar Sáenz Peña descubre su probable futuro, se encuentran los diseños en los que el plan maestro concebido para la Costa Verde recupera ese ímpetu erosionado por el tiempo. Unos planes que buscan transformar la saliente que gobierna la quebrada de Armendáriz en un terreno habilitado y puesto en subasta donde se pueda construir un complejo hotelero, que además de atractivo financiero y turístico, se transforme en el eje económico desde donde se impulse un proyecto integral de obras públicas planeadas para el resto del litoral barranquino, que en suma debe abarcar los dos kilómetros y medio. *SOBRE LAS OLAS* Los planes de Silva Meinel, ex gerente de desarrollo urbano del concejo barranquino, y del ingeniero oceanógrafo Benjamín Vera, contemplan un trabajo por etapas. Se establece que el terreno que actualmente ocupa la quebrada, sobre la cual no hay parques ni edificaciones, constituye una propiedad que el Estado debiera aprovechar para favorecer el desarrollo de la Costa Verde como el atrio por el cual se pueda acceder a la zona sur de la capital limeña. Esta saliente, ubicada al final de la bajada de Armendáriz, deberá ser habilitada como zona urbana, con instalaciones de servicios de agua, alcantarillado y energía eléctrica, para de este modo ser puesta en subasta pública. Para favorecer estos planes, el trazo propuesto sugiere la construcción de caminos alternos en un nivel por debajo de las vías actuales y que faciliten el ingreso hacia las futuras construcciones inmobiliarias, que dependiendo de sus características pueden incluir otros establecimientos de esparcimiento como casinos o discotecas. Silva Meinel aclara que se trata de un “terrazeado” por debajo del malecón actual, que de ninguna manera atente contra la vista y paisaje que gozan los edificios de departamentos ya existentes. A partir de los ingresos que esta potencial subasta genere, ha de ser posible la reformulación de la actual ribera, cuyo sostenimiento le compete al municipio distrital, y que observa la construcción de vías secundarías a las espaldas de las controvertidas concesiones instaladas en las orillas, los benditos restaurantes de lujo que se comieron las playas. *EN LA INMENSIDAD* “Siendo el circuito de playas una vía de alta velocidad, no es posible actualmente maniobrar lentamente y buscar estacionamiento. Por ello, recomendamos la construcción de pistas secundarias desde donde sea posible acceder a los locales, pasear, voltear o descender a disfrutar del mar”, afirma el arquitecto Silva. Es decir, se mantienen los establecimientos que tanto enojo, juicios y malestar causan. Pero se proyecta, a continuación de la pista alterna, la construcción de un nuevo malecón, ganando terreno al mar, y así mismo la posibilidad de imponer una nueva área de playa con el propósito de recuperar la comodidad del bañista y dejar atrás las construcciones arbitrariamente levantadas al pie del Pacífico. En este nuevo malecón también será posible proponer el traslado de la sede de la PNP hacia un nuevo sector, aún por determinar; erradicar el campo deportivo artificial ahí existente, para en su lugar proponer la construcción de un anfiteatro y, de ser posible, promover el traslado del Museo de Arte Contemporáneo a un punto cercano a este probable complejo cultural, que de acuerdo con el entusiasmo de la dupla creadora, sería sede de festivales, concursos, muestras, y eventos de carácter internacional, y que a las arcas del concejo representen considerables ingresos. Porque, además de las playas ganadas al mar, esta propuesta sugiere el desarrollo de espigones, aceras públicas, duchas, piscinas, tiendas, restaurantes y diversos negocios de entretenimiento y turismo en todo el litoral, que favorezcan una actividad social permanente a toda hora del día y más allá de las estaciones climáticas. Además del desarrollo de los espigones de pilotes que buscan respetar el comportamiento del mar, se plantea, un muelle en el cual sea posible el desembarco de barcazas provenientes de cruceros turísticos, que una vez independizados del circuito chalaco, permitan a sus turistas, acceder a Lima desde el mar y desde un punto no tradicional. *PLAN VERDE* A partir de entonces, los visitantes han de dispersarse por la zona monumental del barrio y desde ahí encaminarse en futuros tours organizados desde Barranco hacia Chorrillos o Miraflores. “Lo que se busca es integrar el área de arriba con las playas”, anuncia Silva Meinel. De ahí su intención de completar el desarrollo playero con los accesos desde los acantilados hacia las orillas y futuros malecones. A partir de la Bajada de los Baños, desde el Puente de los Suspiros hasta la playa misma, donde está prevista la construcción de nuevas plataformas y pérgolas sobre las playas como antaño, además de un circuito de caminos que permitan una interacción de rutas entre los acantilados y las playas. Y aunque en la actualidad el INC tiene considerada esta zona de precipicios como monumental, Silva propone una desafectación zonificada, que observe que los edificios existentes sobre el actual malecón barranquino ya han sido autorizados para construir sus sótanos y cimientos por debajo de los acantilados, pero que a su vez no tolere una construcción más. Propone que la zona media de los barrancos sea declarada intangible, mientras que el área inferior, de acceso a la playa, tolere un área cultural, es decir la existencia de obras públicas como vías peatonales y el histórico funicular, en una versión ampliada y actualizada. Cabinas que respetando la coherencia arquitectónica de la zona, ofrezcan un diseño apropiado para la brisa marina. “No queremos una cosa fría de aluminio, sino una apariencia cálida y acorde con la tradición e historia del sitio”. *MANDA CAPITÁN* Finalmente, se busca aprovechar el mar calmo que ha originado la construcción, ahora inevitable, del Yatch Club, cuyo espigón ha aquietado las aguas de tal modo que son propicias para el wind surf o la moto acuática. En desmedro, la dupla admite que el propósito de ganar terreno al mar va a influir en el comportamiento de las olas. La más afectada, la playa Barranquito, donde actualmente funcionan la mayoría de escuelas de tabla de Lima. De acuerdo con el ingeniero Vera, las olas podrán ser recuperadas a partir de un relleno en el sedimento marino, aunque admite siempre la impredecible conducta de la naturaleza. Para Silva Meinel, el impacto ambiental estará concentrado en la zona de la ribera marina, donde se planea la mayor cantidad de obras. Mientras que en el área de la quebrada, donde actualmente se erige un montículo de rocas y tierra, el impacto será mínimo, puesto que el nivel de las construcciones estará a merced de la superficie de los parques y el paisaje. En lo que se refiere a servicios, estos distan de ser los mismos que operan en el distrito y debieran instalarse bajo un sistema que a su vez favorezca el regado por goteo de los acantilados, hoy en absoluta desnudez. *LA NUEVA CREMA* “Nada de esto, sin embargo, es factible sin dos condiciones: que se informe y consulte a los vecinos, y que exista una autoridad con capacidad de ejecución. No se trata de una costa de Chorrillos a San Miguel, sino de toda la bahía de Lima”, sostiene Silva Meinel. Así, la actual Autoridad Autónoma de la Costa Verde se mantiene como un conglomerado de autoridades sin una real capacidad de maniobra. En la mayor parte de los casos, se enfrenta a las oposiciones de otras instituciones estatales sobre las cuales no tiene potestad. “Necesitamos que se pueda desarrollar un plan integral de toda la costa, no solo de Barranco, y que involucre las decisiones de, por ejemplo, el INC, el Instituto Metropolitano de Desarrollo, la Marina de Guerra. Que todos aporten en un sistema conjugado de operaciones”. Coherencia que tiene que ver con el desarrollo de cada área. Por ejemplo, si Barranco privilegia el consorcio hotelero, las partes correspondientes a San Isidro o San Miguel debieran proponer actividades que les sean igualmente favorables. “La integridad de la Costa Verde no tiene que ver con desarrollar un malecón únicamente, sino con planes que potencien desarrollo, puestos de trabajo y actividad turística”. Un plan, que visto como propuesta, pone al más chiquito a despabilarse y empezar a trabajar, o por lo menos, a proponer.