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Once zonas de alto riesgo siguen urbanizándose [FOTOS y VIDEO]

Territorios vulnerables a huaicos continúan creciendo sin que los municipios lo impidan

La quebrada Carosio es un cauce natural de deslizamientos, que se ubica entre dos grandes cerros de Chosica. Como una garganta geológica, descarga la acumulación de lluvia entre los meses de enero y marzo, cuando el agua ya no puede seguir filtrándose bajo la superficie, en un ciclo que los primeros limeños llamaron ‘wayqu’ y que hoy ocupa las portadas de los diarios como huaico.



La quebrada Carosio no sería noticia si no fuera porque aquí viven más de 120 familias, en casas y hasta edificios de dos o más pisos construidos sobre andenes de barro y piedra, casi en vertical, apostados en plena ladera. El riesgo de continuar habitando la zona es evidente: en el año 2015 los pobladores de zonas cercanas sufrieron doce avalanchas de lodo que dejaron ocho muertos y seis desaparecidos. Meses después se promovió su reubicación pero solo 10 familias accedieron. 

Sin embargo, el problema va más allá de la renuencia de los residentes a dejar la zona. Durante los últimos años, el municipio de Chosica no ha impedido que los vecinos levanten nuevos pisos en las casas apostadas ahí y ha inaugurado servicios de alumbrado público. Incluso ha instalado enormes muros en ambas márgenes de la quebrada que, según advierte el experto en suelos y mitigación de desastres Abel Cisneros, “aceleran la caída de deslizamientos de lodo hacia la Carretera Central”.

–De extremo a extremo–
No solo en la quebrada Carosio la vida –literalmente– pende de un hilo. Otros lugares, entre Chaclacayo y Ricardo Palma, en Huarochirí, continúan lotizándose y urbanizándose como si se tratara de zonas residenciales y geológicamente estables. 

Un caso preocupante es el de Rosalinda Cordero, una mujer que vive en la comunidad María Parado de Bellido, entre escombros, sacos de arena que sirven de ‘muros’ de contención y carteles que alertan sobre el riesgo de inundación. “El municipio no se preocupa por advertir a los vecinos los riesgos de seguir construyendo aquí”, dice. Su casa y las de sus 250 vecinos están entre dos peligros: por un lado un caudaloso canal del río Rímac que varias veces se ha desbordado y por otro las laderas de un cerro declaradas zonas de alto riesgo por Defensa Civil. 

“Esta situación puede ser denunciada como un delito de omisión de funciones de la municipalidad, ya que levantan edificios a la vista de todos. Las construcciones son muy peligrosas no solo por su ubicación, sino porque los ladrillos tienen un trenzado simple, sin vigas que hagan que las estructuras se refuercen. A esto le llaman ‘torta de galleta’ en ingeniería. Estas estructuras no necesitan un sismo para colapsar”, indica Abel Cisneros.

En un recorrido realizado con especialistas, El Comercio encontró 11 zonas con riesgo de huaicos donde aún se permiten construcciones: San Antonio El Pedregal, los asentamientos Tres de Octubre, Huayaringa y María Parado de Bellido, la comunidad campesina de Jicamarca, las quebradas Piérola, Santo Domingo, Carosio, Quirio, Corrales y el territorio denominado Huayaringa. 

Este último ha llamado la atención de ingenieros y geólogos del programa Aliados ante las Inundaciones, de la ONG Soluciones Prácticas. Se sitúa en el punto de encuentro entre dos quebradas, donde el paso de huaicos anteriores está aún a la vista, con enormes rocas y toneladas de barro. 

En esta zona hay un cementerio con más de 300 nichos, rodeado de casetas de material precario, como esteras y calamina. Se observa a menores de edad haciendo trabajos para demarcar los predios en un área donde hay varias estructuras sin terminar de tres pisos. 

Una fuente de la Municipalidad de Chosica mencionó un procedimiento que estarían utilizando las comunas del este de Lima para burlar las normas que impiden dar servicios de habilitación urbana en zonas de alto riesgo. Este consiste en cambiar el tipo de zonificación de alto riesgo y declarar el lugar como zona residencial de baja densidad. 

“Este mecanismo se puede hacer a través de una resolución simple y ya uno puede comenzar la habilitación urbana”, señala la fuente. 

La Alcaldía de Chosica, a través del área de prensa, aduce que su gestión no puede hacer nada con las familias apostadas en esas zonas de riesgo porque viven allí hace décadas”. 

El subgerente de Defensa Civil de Lima, Mario Casaretto, indica que la emisión de certificados de construcción responde a intereses políticos. Dice que las laderas de los cerros entre Chaclacayo y el ingreso a Huarochirí son altamente peligrosas. 

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